Estrenamos el mes de Piscis

Boletín Astrológico: del 17 al 23 de febrero del 2020


¡Qué bueno, qué bueno, que para este Boletín ya tengamos tanto meneo por destripar! Lo digo porque el último me quedó más como una clase introductoria de Astrología, que como el noticiero rocambolesco, cósmico-telenovelero que tanto nos gusta.

De hecho, y haciendo resumen, en el Boletín pasado sólo tuvimos un par de noticias estelares: por un lado, el ingreso de Marte en Capricornio —un Marte muy bien puesto, un Marte muy currante, un Marte que viene a azuzar la vida de los Capri y de los demás signos cardinales, porque esto, mochileros y mochileras, todavía no se acaba—; y luego, por otro, el cambio de movimiento de Mercurio en Piscis, que iniciaba su retrogradación.

Es interesante que este Mercurio, incluso antes del inicio oficial de su retrogradación, ya viniese dándonos pistas: me cambiaron el horario de un vuelo; a otros conocidos también; documentos que no se abren en el ordenador; baterías que fallan; el Mobile World de Barcelona cancelado…

Algunos dirán que es casualidad y yo soy el primero que prefiero desdramatizar los efectos de este Mercurio, pero no está de más —por divertido, por interesante— buscar conexiones entre estos eventos y ajustarlos a la paleta astrológica.

Lo que sí os aseguro es que la semana que estrenamos viene muy cargadita de eventos, de noticias, ¡hasta con Luna Nueva o novilunio, novilunio! Un novilunio relativamente positivo, quizá con excesos y pérdidas económicas, o quizá contenga demasiada tierra y quizá los Capricornio todavía no terminan de resolver sus cosas o continúan embarcándose en mil asuntos. Claro que ellos pueden, ellos lo valen, con Saturno encima o no.

Empezamos. Lo hacemos el miércoles 19 cuando nuestro Sol se despide de Acuario e ingresa en Piscis. Sí, sí, se nos acaba la rueda del zodiaco e ingresamos en el último signo: los pececitos.

Haber nacido con el signo en Piscis es un coñazo, o con planetas personales en él, incluso con el Ascendente en él. Perdonad esta subjetividad, esta impostura mía ya que tendría que presentaros a cada signo por igual y tal y como es.

Pero no: a menudo pienso que el mundo y nuestras cabezas no está preparado ni para Acuario ni para Piscis. Ambos signos cargan cierto rechazo, cierto destierro. Y Piscis, como último signo de agua, y como último signo del zodiaco, arrastra toooooodas las vivencias del horóscopo, le toca limpiar karmas y encima renunciar o perder, que no es poca cosa. Así que nadie le reproche a un Piscis sus caos y bamboleos, que lo hace lo mejor que puede.

Estoy rodeado de muy queridos Piscis. Me gustan. A veces los comprendo mejor —con mi Mercurio en su signo— y a veces menos. Pero desde ya os mando un trillón de felicidades y no os olvidéis de leer vuestro especial que está de rechupete. Lo tenéis aquí.

Piscis, y sobre todo en el Ascendente, da confusión, figuras familiares borrosas, infidelidades, sexualidad ambigua, una esposa que se vuelve lesbiana, hijos que vienen de otra pareja o que nacen en circunstancias no planeadas, adicciones o parejas adictas, alguien a quién cuidar durante la vida, enfermedades y hospitales. Y encima de todo eso esa falta de autodefinición: recordad que Piscis es el camaleón del zodiaco, pídele que quieres que sea para ti, que lo será.

Curiosamente, un día después del ingreso del Sol en Piscis, el jueves 20, tendremos un sextil entre Júpiter en Capricornio y Neptuno en Piscis. Un sextil, os vuelvo a recordar, es un aspecto armónico pero con poca fuerza —no mola tanto como el trígono que nos pone el plato bien cocinado y rico en la mesa; aquí, lo siento, uno tiene facilidades pero debe poner también un poco de su esfuerzo—. En cualquier caso, el sextil entre estos planetas y con la buena recepción  se produce en el grado 17 para que tanto los Capri como los Piscis —o los que tengan algo importante por la zona— se sientan generosos, inspirados, espirituales, protegidos. No está nada mal el aspecto: puede animarnos a apuntarnos a un curso de meditación o de carpintería o a incluir cierto humanitarismo a nuestro trabajo: Júpiter, que no anda tan boyante, aspira a un mundo justo; Neptuno necesita fusionarse, trascender, se compadece de cualquier ser que popule el cosmos.

El viernes 21 Marte le dibuja un trígono a Urano, desde Capri a Tauro. No es un mal trígono, aunque la recepción no es fabulosa: se da en el grado 3 de ambos signos y propone acciones rápidas, novedades, tecnología punta, energía a raudales. Este trígono matizará el novilunio y atiza un poco a esos Capri del muy primer decanato, esto es, aquellos que cumplen por el 23, 24, 25 de diciembre.

Sería interesante ver cómo pasáis esta semana y la que viene. Recordad que en Navidades tuvimos un eclipse en esa zona, en el grado 5 de Capri, y que ese grado anda muy sensible y el paso de Marte reactivará asuntos que tengáis pendientes en función de vuestra carta. También me vale si tenéis el Ascendente en el grado 5 de Capri o alrededor. O la Luna o algún planeta personal importante.

Seguimos: el sábado 22 tenemos otro sextil muy gracioso entre el Sol en Piscis y Urano en Tauro, siempre en el grado 3, de manera que parece una semana donde surgirá lo novedoso, lo espontáneo, el deshacernos de patrones, el abrirnos a lo desconocido —en esto Piscis sí se atreve bastante ya que suele no poner límites, dejarse llevar.

Claro, todo esto sirve de escenario para el novilunio del domingo 23. Luna y Sol se darán su besito mensual y en el grado 4 de Piscis. ¿Qué tienes por esa zona que quizá pueda remover un poquito tu carta o animarte a empezar algo nuevo, a plantar una semilla? Recordad que los novilunios van de eso: de inicios.

A mi como lunación me parece muy bonita: tanto el Sol como la Luna están recibiendo sextiles de Marte y de Urano, con su carga de acción, de espontaneidad, de apertura de mente y de piernas, que para eso Marte rige el sexo. Así que si hay ganas de echar un polvo diferente, esta lunación me parece muy apropiada.

Luego es verdad que el regente antiguo de Piscis, esto es, Júpiter, anda por Capricornio y Plutón no anda tan lejos y esto quizá nos revuelva un poco las entrañas. A Júpiter se le relaciona con el dinero así que quizá se muevan asuntos financieros durante la semana. Y está por recibir una cuadratura de Venus: cuidado con los gastos imprevistos, con los caprichos, con el amor después del sexo…

Pues es ese el aspecto con el que nos despedimos de la semana. También el domingo 23 Venus desde Aries se cuadra a Júpiter en Capricornio. Ojito que los dos están muy mal puestos, aunque no dejan de ser planetas benéficos y no suelen liarla parda. Pero sí: mi primera lectura tiene que ver con excesos mal llevados, excesos en lo monetario —por Júpiter—, en lo justiciero —por Júpiter también— y, por supuesto en lo amoroso y en las relaciones —esto ya de la mano de Venus. Pero en fin: pasarse un poquito tampoco viene mal de vez en cuando. El grado es el 18, para que lo busquéis en vuestra carta y me opinéis aquí abajo.

***

Y eso fue: quedó lindo, ¿verdad? Tengo poco más que contaros, aparte de que quedan sólo dos plazas para el curso de Astrología en Berlín y que hoy ¡salió el sol! También sabéis que podéis seguirme por las redes, por facebooktwitter, instagram y youtube.  

Se acabó. Un abrazo y muy feliz semana.

Emilio P. Millán


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3 ideas sobre “Boletín Astrológico: del 17 al 23 de febrero del 2020

  • eugenio

    Tres semanas de duras bofetadas. Supongo que seguirán: el sábado se besarán luna y sol, pero entremedio estará mi saturno natal, en sexit con mi medio cielo (en conjunción con urano en tránsito).
    A ver si el viernes 21 cae todo el equipo informático del curro, o se quema y/o arde el edificio con todos los jefes dentro 🙂 Casa VI en Capricornio 🙂
    Creo que emigraré a otro planeta