Libra, belleza, flores, aromas

Boletín Astrológico: del 30 de septiembre al 6 de octubre 2019


Nada, que ya nos plantamos en octubre, que no es ni bueno ni malo. O lo mismo sí tiene sus matices: Aquí en Berlín conlleva que los días cada vez se acortan más, no para de llover a lo grisasco y sólo de pensar en el cambio de hora me agarra una depresión neptuniana que ni os cuento.

También es verdad que esto de las estaciones es una cosa relativa: depende de en qué rincón del planeta vives, de si te gusta el otoño o la primavera, de si te enternece la nieve o te emocionan los aguaceros. Si encima le añadimos todo esta catástrofe medioambiental, pues ya apaga y vámonos.

De lo que no cabe duda es que octubre —o buena parte de él— es un mes dedicado a Libra y a sus significados, esto es: amor, asociaciones, las relaciones de pareja, la búsqueda de armonía, la estética, los casamientos y sus posteriores divorcios, así como el interés por la política, el derecho, la justicia. No olvidéis que Libra es un signo muy social —disfrutón, por su regente Venus— pero también concienciado por el bienestar del otro.

Y claro, como siempre podemos tener octubres lindos, ideales para el casorio, las visitas acarameladas al museo y las noches de conciertos a la luz de las estrellas; pero también podemos toparnos con octubres de mierda donde uno se plantea por qué todos los intentos de asociarse le salieron rana o qué hace compartiendo cama con un monstruo o una monstrua

En fin.

Me temo que este octubre, mochileritos y mochileritas, es de los que trae un poco de olor a estiércol. Con muchas relaciones, sí; pero con otro montón de asuntos por aclarar, por ajustar… Y tiene sentido si analizamos el ingreso del Sol en Libra —la llamada cuarta de Libra—, el novilunio de este sábado pasado y el resto de aspectos que se van dando en el cielo.

Pero mejor contároslo todo y que lo experimentéis vosotros mismos. Aquí no hay que creerse nada a pies juntillas. Vamos, aquí no hay que creerse nada de nada. Que estos boletines son más un entretenimiento o una excusa para aprender sobre Astrología que un método predictivo, capisci? Y si queréis haceros un estudio de vuestra carta astral, os animo a escribirme, a que me dejéis husmear vuestras vidas, que con mi coaching astrológico vais a reconciliaros con el pasado y sincronizaros con el presente y el futuro. Quedó chulo, ¿eh?

Y ahora al análisis:

El primer aspecto de la semana nos lo encontramos el martes 1 de octubre y se trata de una cuadratura entre Venus en Libra y Plutón en Capricornio. El grado es el de casi siempre, el grado 20, porque Plutón se mueve mega despacio.

Si Venus en Libra quiere pasárselo bien, sin subir mucho la voz, con todo el mundo tranquilo, armonizado, contornos suaves y colores pasteles, a Plutón en Capri le interesan las relaciones de poder, quedar por encima del otro, manejar a lo cara perro y chantajear por lo bajini. Vamos, que uno y otro no tienen nada que ver y en cuadratura, ¡pues imaginaos!.

Todos los asuntos de celos, paranoias, venganzas, obsesiones, víctimas y verdugos, enamorarse de bestias, o descubrir que la bestia es uno mismo… todo esto y mucho más son temas propios de las tensiones entre Venus y Plutón.

Claro, da mucha bipolaridad: buenas intenciones por un lado, pero luego llega un aire de levante y a ver quién aguanta la tormenta. Y mucho gusto por el dramatismo: con lo ligera que es Libra y de pronto Plutón que no suelta ni a tortas, que le gusta macerarse a fuego lento, orgulloso del sufrimiento y miradme cómo sufro, miradme cuánto dolor… En fin, un aburrimiento.

Y ojo, que esta descripción funciona a nivel de carta personal. Si tenéis la tensión en vuestro tema, pues lo mismo os resuena. También si hay mucho Escorpio en la carta, ya sea en el Ascendente o con la Luna o Venus aguijoneando. Y también si Plutón anda por ahí dando guerra.

Curiosamente, es Plutón quien despierta el jueves 3. Ya sabéis que lleva en Capricornio como novecientosmil años y que, de tanto en tanto, se tira otros novecientosmil meses retrogradando.

Nada, ahora el planeta enano empieza a moverse con su paso de tortuga habitual. No volverá a retrogradar hasta finales de abril del 2020 y para entonces, no os emocionéis, sólo habrá recorrido unos cuatro grados. Maldito roedor.

El jueves 3 también nos trae un cambio planetario: Mercurio, el planetita del intelecto, los hermanos, la manera de captar lo que nos rodea, el comercio y los ladrones, sale de Libra e ingresa en Escorpio.

Se supone, se dice, se tiene cierto consenso en que Mercurio no funciona muy bien en signos de agua. De hecho, yo tengo a Mercurio en Piscis —siempre lo cuento— y puedo narrar mi vida a base de pérdidas, despistes y pequeños desencuentros casi sin importancia.

El por qué Mercurio no funciona bien en signos de agua tiene su lógica: el planeta —o el arquetipo— está relacionado con el pensamiento, con la mente lógica, con las matemáticas y la discriminación. O sea, necesita cierta frialdad, capacidad de concentración, desapego. Al moverse en signos de agua la emoción nubla el intelecto, uno arrastra sentimientos del pasado, se desconcentra por detalles empáticos o místicos que no siempre resultan tan acertados… Y es que, de vez en cuando, que dos más dos sólo sumen cuatro también es lindo y está genial.

Lo que quería decir de todas formas es que, de los tres signos de agua —Cáncer, Escorpio y Piscis—, quizá en Escorpio es donde Mercurio se siente un poquito más certero. A fin de cuentas, Escorpio es muy buen detective y su intuición —que no lógica— destapa secretos, complots y asesinatos.

Y no me malinterpretéis, ojo: cada Mercurio aporta su granito de arena. Cada planeta y cada signo tienen sus pros y sus contras. Pero a mí me encantaría no haber perdido tantas veces la cartera ni las llaves de casa.

De manera que eso, que Mercurio ingresa en Escorpio, con su sagacidad, su capacidad de concentración, su melodramatismo y sus paranoias y viene a animar las vidas de los escorpiones y también de la zona Escorpio de cada una de vuestras cartas.

Vamos a tener Escorpio para rato, tiempo para destapar secretos o para sentirnos embargados por la gran neurosis escorpiana: todos me miran, me espían, o este de aquí o aquella de allá traman algo…

Y lo digo porque este año las retrogradaciones de Mercurio se dan en signos de agua y ahora le toca a Escorpio. Empezará a retrogradar el 1 de noviembre y no saldrá de signo —entre ires y venires— hasta el 9 de diciembre. Eso implica dos meses y pico con Mercurio por ahí dando vueltas. Queda dicho.

Luego el viernes 4 tenemos otro cambio de planetas —que no es moco de pavo— y es que Marte ingresa en Libra.

A ver: lo de siempre —de hecho, lo mismo que os he dicho hace un rato, eso de que cada planeta y cada signo tienen sus pros y sus contras. Pero también, eso que os cuento a menudo, que no debemos perder de vista las dignidades planetarias, esto es, que hay planetas que se congenian mejor con algunos signos y peor con otros. Y, con las mismas, Marte y Libra no pegan ni con cola y por eso se dice que el planeta está en destierro.

Esto me parece muy relevante porque estamos en el mes de Libra, con sus relaciones, con sus desafíos, con los aspectos tensos a Saturno y Plutón. Claro: encima, ahora, también le metemos a Marte. Y Marte es el planeta de la guerra. Por supuesto, también es el de la acción, el de la voluntad, el sexo, el dinamismo, el trabajo, el sudor, la sangre y las ganas de hacer cosas.

Así que todas estas cositas van a matizar también nuestros contactos con el otro. Ganas de actuar —Marte— pero con indecisión —Libra—; ganas de armonía —Libra— pero a través de discusiones —Marte—; necesidad de imponerse al otro —Marte— para luego ceder y sentirse de manos atadas —Libra.

Es un dilema jodido, sobre todo para los nativos con esta configuración que parece que viven siempre entre dos orillas: la de darse el gusto o perderse en el prójimo. Y que a veces no consiguen controlar la velocidad del puñetazo ni del grito bien dado. Más que nunca les cuesta encontrar ese término medio.

En fin, cosas de los signos y sus estados cósmicos. Marte suele rondar unos dos meses cada signo y esta vez no es menos. Se paseará por Libra hasta el 19 de noviembre y le dará tiempo a cuadrar a Saturno y a Plutón y a mandar a la pareja a hacer puñetas para luego arrepentirse… pero ya hablaremos de estos aspectos exactos cuando toque.

Chimpón.

*

Y ya se acabó, que vaya si me quedó largo. Pero bonito y completo, ¿no?  A ver si me compartís por todos los sitios y rincones extrasensoriales de este universo.

Como siempre, gracias: por los mensajes, las consultas y los guiños. Ya más que sabéis que podéis seguirme por las redes, que le deis a los Likes, que me tenéis por facebook, twitter, instagram y youtube, que pienso volver a la carga con los vídeos, versprochen!. Ah, y que os suscribáis a la newsletter, así os llegan los boletines y el resto de artículos que voy subiendo. 

Os abrazo telecósmicamente,

Emilio P. Millán

 

 

 


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