Los cuatro elementos en Astrología

Los cuatro elementos de Astrología


“El Uno se convierte en Dos,

el Dos en el Tres y el Tres da lugar al Cuatro,

que de nuevo es Uno, una unidad”.

María la Profetisa

 

Estudiar Astrología se asemeja a la lectura de un hermoso cuento de hadas y príncipes. Llegas corriendo del cole a casa, te deshaces de la mochila, agarras la deliciosa merienda que tu madre te ha preparado y, por fin, te sumerges en la lectura de tu libro favorito. Con dragones, castillos, brujas y bosques encantados, en cada nuevo capítulo la Astrología se bifurca, se despliega.

Así, descubrimos a la Astrología Cabalística y su zodiaco constituyente; la Kármica, que tiene en cuenta nuestras vidas pasadas o la Védica, basada en las constelaciones siderales. El mapa se multiplica entre lunas negras, estrellas fijas, aspectos menores, asteroides y centauros. Existe tanto material al respecto -y de oscilante calidad- que uno corre el riesgo de ahogarse en detalles y opacar el enfoque sintético, clave de la Astrología.

En estos casos, la mejor manera de recuperar nuestra visión global es regresando a los conocimientos básicos, al ABC de la Astrología, como por ejemplo, los cuatro elementos: fuego, agua, aire, tierra.

A ellos les dedicamos el artículo. Ojalá disfrutéis de esta mágica lectura. De este paseo por el bosque encantado.

El número 4: estructura y realidad 

Ya en la tradición occidental presocrática, el cosmos -o la vida o la naturaleza- pretendía ser explicado y reducido a un mínimo dependiente de dos pares opuestos o cuatro cualidades básicas. Estas eran:

  • frío / caliente
  • seco / húmedo

De la combinación de dichas cualidades se obtenían los llamados cuatro elementos o estados de la materia:

  • frío y seco correspondería al elemento tierra o estado sólido.
  • frío y húmedo al elemento agua o estado líquido.
  • caliente y húmedo al elemento aire o estado gaseoso.
  • caliente y seco al elemento fuego o plasma.

Todo lo demás no era más que un juego de proporciones muy fino y delicado: un poquito más de aquí, una pizca menos de allá y listo.

Los cuatro elementos en astrología

La teoría de los cuatro elementos se extrae de los cuatro elementos de la materia

Esta teoría de los elementos no resulta exclusiva de los griegos, sino que descubrimos afinidades con tradiciones budistas, islamistas, chinas e hindúes. Los chinos y los japoneses, además, incluyen un quinto elemento: una suerte de éter o vacío que contiene a los otros cuatro.

Pareciera pues que el número cuatro se repite a lo largo de las tradiciones como herramienta para estructurar, clasificar y unificar. Pensad un poquito: cuatro estaciones del año, cuatro puntos cardinales, cuatro evangelistas, cuatro jinetes del Apocalipsis y cuatro palos de la baraja. La lista prosigue con los temperamentos hipocráticos, los cuatro soles mayas y las funciones psicológicas determinadas por Jung.
En el Tarot, por ejemplo, al Arcano Mayor 4 le corresponde la figura del Emperador, que viene a someter y ordenar la naturaleza salvaje y desbordante planteada por el arcano previo, la Emperatriz.

Los elementos en Astrología, base de cualquier carta natal

Ante el análisis de cualquier carta astral, resulta básico estudiar su distribución de elementos. Existen reglas diversas para cualificar el puntaje de los planetas -concediéndole mayor relevancia al elemento ocupado por Sol, la Luna, el Ascendente y su regente. Sin embargo, no os preocupeis: cualquier programa astral lo calculará por vosotros. De un vistazo, obtendréis el reparto de elementos del mapa natal.

Elementos de mi carta astral

Los elementos de mi carta astral. No cabe duda que me falta mucha Tierra.

Fijaos que estas proporciones no son moco de pavo, ya que revelan muchísima información acerca de la naturaleza del individuo y su manera de apreciar y reaccionar a la vida. También podemos distinguir de una rápida ojeada si existen deficiencias de elementos o están sobredimensionados y cómo equilibrarlos para que el individuo alcance una mejor armonía. Ya os digo: sencillo y muy básico.

A su vez, los elementos astrológicos se clasifican por polaridades y cualidades. Los signos de fuego y aire pertenecen a la polaridad positiva, que remite a una energía activa, extrovertida, de autoexpresión y acción directa. Los signos de agua y tierra forman parte de la polaridad negativa, que nos habla de una energía pasiva, introspectiva, receptora y de acción atrayente. Se dice, entonces, que los signos positivos se desplazan hacia sus metas mientras que los signos negativos permanecen quietos y las atraen. Entre ambos conforman el eterno baile entre el ying y el yang.

Desde el punto de vista de las cualidades, cada elemento puede ser divido en tres grupos:

  • Cardinal, que otorga dones de liderazgo, iniciativa y búsqueda continua de objetivos. Pertenecen a este grupo Aries, Cáncer, Libra y Capricornio.
  • Fijo, que se encargan de construir sobre lo que ya ha sido iniciado, preservando el status quo mediante una energía constante y poco flexible. Aquí tenemos a Tauro, Leo, Escorpio y Acuario.
  • Mutable, que se van por las ramas, se despistan y proporcionan el cambio y la renovación. Nos referimos a Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis.

Y después de esta extensa introducción,  pasemos a analizar detenidamente los cuatro elementos.

El elemento fuego: Aries, Leo y Sagitario

El fuego es un elemento joven; una energía infantil, espontánea, alegre y expansiva. En las cartas natales, la predominancia del fuego se traduce en personas joviales y dinámicas, que se expresan de manera exagerada, generosa y sin tapujos.

Este elemento está muy conectado con el desparpajo, la alegría del vivir, la voluntad y el ego. El fuego, de hecho, proporciona un carácter egocéntrico, en el sentido de que el individuo -autocentrado- necesita canalizar, manifestar y contagiar su expresión y puntos de vista, de los que se siente megaorgulloso. Hay pues algo muy auténtico en las personas con fuego en sus cartas. Son gente con chispa. Frescos. Honestos.

Se le relaciona con el romanticismo, con lo dramático, con amores imprudentes donde uno pierde la cabeza y vuelve a tener quince años. Hace al nativo aventurero, intuitivo, soñador y trascendental.

Además, el fuego no soporta las normas. Se mueve con entusiasmo, siempre a la búsqueda de libertad. Representa el futuro, el mundo de los ideales, de lo posible, de aquello que aspira y entiende que puede llegar a ser.

Hasta aquí, todo muy interesante, ¿verdad?

Sin embargo un exceso de fuego o un elemento fuego mal canalizado puede resultar un poquito incómodo. Se trata de individuos impacientes, tozudos y abrasivos. Sin conciencia del prójimo, sistemáticamente se pasan las normas por el forro. Gente con los egos desbordados (porque ellos lo valen y se acabó); que precisan experiencias extremas y vivir el riesgo a toda costa. Infantiles, ingenuos, caprichosos e histéricos, se creen los elegidos para liberar al mundo e imponer su verdad.  Padecen grandes dificultades para mantenerse en el mundo de lo práctico. Además, en su eterna búsqueda arrasan con todo, incluido su propio cuerpo que tiende a la oxidación.

Para aligerar este fuego mal llevado habrá que evitarle bloqueos así como buscar una canalización o salida correcta a su desbordante energía. Además, resulta interesante remitirnos al elemento tierra, que se refiere a lo práctico, el contacto con el cuerpo, el presente y el realismo. Personas, actividades y las áreas de la carta natal que vibren con la tierra podrán sernos de gran utilidad para equilibrar al individuo y sus circunstancias.

De la misma manera, una ausencia de fuego (o incluso un fuego mal trabajado) puede reflejarse en una persona desganada, triste y falta de entusiasmo. Alguien que aparente mucha más edad de la que tiene, por ejemplo. En este caso, tendremos que añadirle más fuego mediante actividades, personas y circunstancias que vibren con el elemento. Colores como el rojo, piedras como el coral, comidas picantes o encender una vela o una hoguera permitirán al individuo suplir o compensar esta carencia.

El elemento agua: Cáncer, Escorpio y Piscis

El agua es emoción, es misterio y creatividad. Junto con el fuego conforma el par de elementos subjetivos, es decir, que se aproximan a la realidad imponiendo su visión en lugar de adaptarse a ella. Las cartas con mucha agua nos hablan, por tanto, de individuos sensibles, emocionales, apegados, imaginativos y empáticos.

Se trata de personas introspectivas, con una riqueza interior inacabable. Gente que pondera valores como la seguridad, el cuidado y la nutrición afectiva. Protectores y demandantes de protección. Sabedores de que la vida es mucho más que lo tangible: buceadores de misterios, psíquicos, poetas, yoguis, músicos. Exploradores de los vericuetos del alma y de los sueños de la materia. El inconsciente, los deseos profundos, los miedos y las contradicciones constituyen terrenos donde el individuo con mucha agua se mueve a sus anchas.

El agua nos remite al pasado y a la memoria colectiva y comparte, junto con el fuego, un anhelo místico. Se trata de personas de apariencia tranquila pero respuestas profundas, emocionales y tormentosas. Capaces de sentir con el prójimo y con el universo. De obrar grandes milagros. De sacrificarse por los otros. Son sanadores por excelencia. Psicoterapeutas. Artistas. Y almas vulnerables que requieren el silencio para alcanzar la tan necesitada paz interna.

Por supuesto, no todo es tan armonioso con el agua. Si esta desborda un tema natal y no se le da la salida adecuada conduce al caos, la locura y a la hipersensibilidad. Así, el agua es el elemento más conectado con la depresión. Provoca escapismo, superchería, inestabilidad emocional y una maleabilidad enfermiza. El individuo se apega de manera irracional a objetos, sentimientos y personas; se vuelve manipulador, castrador y paranoico, extremadamente inseguro, movido por miedos y corrientes inconscientes inexplicables. Un exceso de agua que inunda su vida y la de los que lo rodean.

Para armonizar el desbordamiento de agua, podemos apoyarnos en el elemento aire, que nos remite al desapego, la objetividad y una aproximación intelectual a la existencia. Los ejercicios respiratorios apaciguan el caos del elemento agua. De la misma manera, personas, actividades y las partes de la carta natal que vibren con el aire nos serán de gran ayuda.

Por último señalar que una ausencia de agua es jodida ya que el individuo no tiene ni idea de lo que le pasa por dentro, le cuesta expresar sus verdaderas emociones y más aún entender las motivaciones de los demás. Puede aparentar superficialidad o ausencia de tacto. Nadar, contemplar el mar o la luna, beber leche, descansar, bailar o meditar así como rodearse de gente con el elemento agua puede ayudar a compensar esta desconexión.

El elemento aire: Géminis, Libra y Acuario

El aire es el intelecto, la rapidez del pensamiento, la ligereza del ser y la vitalidad del respirar. Pensad en el pranayama, la ciencia de la respiración postulada por los yoguis.

Cuando el aire predomina en una carta descubrimos a individuos capaces de tomar distancia de sus vivencias particulares para enfocarlas desde una perspectiva más lógica y objetiva, encuadrada dentro de marcos teóricos. Así, junto con la tierra, el aire constituye el par de elementos objetivos.

Se trata, pues, de personas que disfrutan asociando y compartiendo ideas, descubriendo leyes, intercambiando opiniones, teorizando. Perspicaces y comunicativos, necesitan de los demás para que este flujo de pensamientos no se detenga -el aire es, quizá, el elemento más sociable de todos. Además, su  enfoque racional les permite rodearse eficazmente de toda clase de personas.

El aire es proactivo, leve, libre y respetuoso. Se la pasa uniendo puntos, ordenando el caos, argumentando sobre el futuro y sopesando pros y contras. Su temperamento es variable; sin estimulación mental, se deprime o aburre. Tampoco soporta las ataduras, al menos, de sus ideas. Sus pensamientos vuelan alto. Se trata de gente con gran don de palabra, capacidad de abstracción, voluptuosidad intelectual. Jueces. Escritores. Relaciones Públicas. Científicos. Futuristas.

El exceso de aire robotiza

El exceso de aire robotiza. Se insiste en racionalizar todas las emociones y experiencias.

En este caso, el exceso de aire robotiza. Una mala canalización del elemento puede volver al individuo excéntrico, fanático y muy snob. Se trata de personas muy frías e incapaces de asimilar los misterios y locuras de la vida. Buscadores frenéticos de la libertad. Superficiales. Hiperracionalistas. Negadores del compromiso. De la magia. De la emoción. Estas personas se la pasan en las nubes, teorizando hasta lo más ínfimo. Usan sus ideas como escudo y arma pero carecen de sentido práctico. Pueden desconectarse de la realidad.

Para esta saturación de aire nos puede ayudar el agua con su misterio e ilógica, con su espiritualidad y sentimentalismo. El sujeto con aire exagerado podrá compensarse con personas, actividades y experiencias de agua.

En el caso que el aire falte, también debemos tratar de compensarlo. Puede que la persona se ahogue o que padezca alguna dolencia respiratoria. También que sea un tanto asocial. Recomendamos ejercicios de respiración, reaprender dotes comunicativas o sociales, ventilar la casa, airear las sábanas y, en definitiva, exponerse al viento para armonizar esta carencia.

El elemento tierra: Tauro, Virgo y Capricornio

La tierra es un elemento adulto: está muy conectado con el paso del tiempo y refleja responsabilidad, madurez  e incluso los últimos años de la vida o de cualquier etapa. Podemos afirmar que las personas con bastante tierra en su carta actúan con paciencia, perseverancia, precaución y confianza. Se trata de individuos modestos, discretos, que rehuyen del cambio y prefieren apostar por lo tradicional y lo seguro.

Como la tierra es hermosa, orgánica y fructífera, sus nativos disfrutan de una fuerte conexión con el uso del cuerpo -ya sea para su goce o tiranía- así como facilidad para proporcionar sostén y cubrir sus necesidades básicas. De una u otra manera, con el paso del tiempo, todo signo de tierra logra alcanzar sus objetivos.

Se trata de personas resistentes, autodisciplinadas, pragmáticas y muy realistas. Con geniales dotes para la organización. Reservados. Preservadores de lo establecido. Amantes de la rutina y el orden. Y un pelín torpes para embarcarse en asuntos abstractos o espirituales.

En cartas con demasiada tierra, o una tierra mal llevada, vamos a encontrar a individuos muy estrechos de mente. Cuadriculados. Cínicos. Monótonos. Apegados a sus posesiones; hedonistas y materialistas en exceso.

Se trata de personas que reducen el mundo a lo tangible: donde aquello que no puede ser tocado, comprobado por los sentidos, desaparece. Individuos estrictos, ortodoxos, defensores a ultranza del status quo y que viven aterrorizados por un posible futuro que les arrebate su estabilidad. Vamos, unos fachas.

Para rejuvenecer esta tierra mal canalizada podemos apoyarnos en el fuego con su inspiración, espontaneidad y risas. Trabajo con niños. Juegos. Teatro. Aventura. Situaciones donde se pierde el miedo al ridículo y el individuo aprende a relajarse y a dejar ir.

Si, por el contrario, en la carta de un individuo falta la tierra, puede que suela desatender las necesidades del cuerpo, pecar de ingenuo o idealista además de no tener ni un ápice de sentido práctico. Alguien que vive en los mundos de yupi y desprecia los asuntos mundanos. Que no tiene nunca ni un duro. Ni se acuerda de pagar las facturas. Por supuesto, a esta persona le recomendaremos que se rodee de personas con la tierra marcada en su mapa natal. También puede resultarle trabajar en un jardín, pasear descalzo por el bosque o comer verduras de raíz larga.

*

Como veis, el análisis de los elementos es muy sencillo y aporta muchísima información sobre la personalidad, sus pliegues, tesoros y contradicciones. Se trata de una herramienta muy útil para el crecimiento y la búsqueda de armonía.

Recordad, eso sí, que la carta es siempre un círculo completo que contiene a los doce signos y, por tanto, a los cuatro elementos. Es decir, si el individuo no se identifica con algún elemento o energía, posiblemente la viva desde fuera, a través de los otros y las experiencias.

Y con esto ya me despido. Como siempre os animo a echarle un vistazo a vuestra carta. Asomaos a los elementos que lo componen. ¿Están equilibrados? ¿Predomina uno sobre los otros? ¿Os sentís identificados con las proporciones? Por aquí abajo, en la sección de comentarios, podeis comentar, que así aprendemos todos.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Emilio P. Millán

 

 

 

 

 

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¡Participando aprendemos todos!

2 ideas sobre “Los cuatro elementos de Astrología

    • Mochilastrológica Autor

      En este caso, puede ser -por ejemplo- que Saturno domine con fuerza tu carta. La falta de tierra también señala falta de conexión con el cuerpo, gente que vive demasiado en las nubes, ensoñación, entre otros.