Arte y ensueño con la Luna, Venus y Neptuno en Piscis

Boletín Astrológico: del 27 de enero al 2 de febrero del 2020


Al final, a base de práctica y constancia uno se acostumbra a redactar los boletines en las madrugadas de espera de los aeropuertos. Supongo que Greta Thunberg no andará muy contenta con mis emisiones pero que, desde luego, no me reproche que no soy trabajador. 

Me gusta aprovechar el tiempo antes del embarque. También durante el vuelo. Combino estudio, astrología y lecturas sin ir de intelectual, que lo que hoy me apetece es descojonarme con el Mongolia y El Jueves, agenciados en Madrid.

Ha sido un finde muy lindo. He pasado consultas afiladas, disfruté de compañía muy hermosa y gastronómica y el taller con Bárbara nos salió de rechupete. Ya estamos barajando fechas para otro muy pronto en la capi. Los que andéis por Berlín os recuerdo que también doy uno de cuatro sábados en la Librería La Escalera. Y que va a estar genial. 

La semana que estrenamos —post novilunio, post festejo del año nuevo chino de la rata virulenta; una especie de eclosión de novedades, caprichos, portazos, la Maison Dieu o el arcano XVI del Tarot— sigue dejando atrás el formalismo capricorniano, se enfrenta a retos donde la inflexibilidad causará jaquecas e incluye a un Neptuno muy activo, espiritual, confuso y fusionante (algo que ya se viene gestando desde el ingreso de Venus en Piscis). 

De hecho, la conjunción se da durante la tarde de este lunes 27. Venus se une a Neptuno, ambos en Piscis y casi en el grado 17. Además, la Luna anda también por Piscis, lo que refuerza este grado del zodiaco, esta unión, esta necesidad de conectarnos con algo mucho mayor. De pronto un romance surge o una ilusión, una imagen nos ilumina, o una película, un mantra, una banda sonora. 

Así que un aspecto muy amoroso, muy creativo, el más dulce, espiritual. Recordad también que Piscis es de naturaleza requete húmeda y que atrae resfriados, problemas de pies y ese embotamiento de la mente. El lado menos agradable de esta triple conjunción es el escapismo, la imperiosa búsqueda de otras realidades —a través del ensueño, las drogas, el autoengaño— para no aceptar que el mundo es como es y que lo que hay es lo que vemos. 

¿Romance? Puede. ¿Mentiras? También. En el grado 17, repito, y alterando, sensibilizando, vulneralizando a los que tengáis planetas personales y puntos importantes en Piscis y en el resto de signos mutables: Géminis, Virgo y Sagi

Justo al día siguiente, además, el martes 28, Marte le planta cuadratura a Neptuno desde Sagitario a Piscis. Claro, el grado 17 sigue quedando marcado y más marcado. Marte implica guerra, acción, sexualidad, emprendimiento y ganas de imponerse, sobre todo si anda en un signo de fuego

La cuadratura a Neptuno lo desconcierta: si Sagitario ya tiende a irse por las ramas, con esta tensión la duda le hace perder energía, despistarse en el camino, abarcar mucho y que luego todo quede en bombas de humo. Cuidado con las promesas y con los barquitos de papel. Problemas en las fronteras marítimas. El plástico. Los gases y vertidos tóxicos. Un ultramar magnético y traicionero. Gurúes saturados de trabajo. Una cuidadora de animales a punto de colapsar. 

Con Marte cuadrado a Neptuno la acción y la atención pueden ser puestas en actividades creativas, metafísicas, religioso-filosóficas. Armarse de paciencia y de una buena brújula porque es muy probable que nos perdamos por el camino. Y no ponerse bravo por cuestiones religiosas, que cada uno llama a su dios como le viene en gana. 

Luego, durante la semana, tendremos aspectos menores, cambios lunares, una Luna que entra en Aries el miércoles 29, el testarudo cuarto creciente del sábado 1 en Tauro.

Esto no implica que todo lo que os he contado deje de sentirse. Ya sabéis que aquí en el Boletín os detallo el momento en que el aspecto se da exacto —o se perfecciona, que dirían los astrólogos— pero lo normal es que maticen toda la semana, que se sientan antes, que se sigan sintiendo después. 

Nos despediremos de la semana con el sextil del domingo 2, en este febrero loco y carnavalero, desde Venus en Piscis a Plutón en Capricornio

Puestos a repasar, los aspectos positivos son el trígono y el sextil —siendo el trígono mucho más fuerte que el sextil. Las conjunciones —esto es, cuando dos planetas andan juntos o se unen en algún momento— pueden variar de naturaleza según los planetas participantes. No es lo mismo una conjunción entre el Sol y Júpiter que entre el Sol y Saturno; la primera mola mucho, la segunda mola menos. 

Pero eso, que Venus en Piscis le dibuja un sextil a Plutón en Capricornio y el aspecto es armónico aunque no demasiado fuerte. La verdad que no deja de teñir la semana de cierto romanticismo: lo bueno es que con Plutón en Capricornio, ese planetoide en signo de tierra, el amor adquiere tintes pasionales pero también honestos, prácticos y con menos pajaritos en la cabeza. 

También puede interpretarse como que la relación o el trabajo creativo que nos ocupe cobren una dimensión mucho más profunda —Plutón— no sólo en el plano emocional —Piscis, signo de agua— sino también en lo mundano, desde lo económico a lo social –Capricornio, Capricornio y más Capricornio. ¿A que mola la Astrología? 

Pues esto será lo que me dedique a explicar durante el curso en La Escalera. Lo vais a flipar.

***

¿Qué os voy a contar que no sepáis? Mil gracias por vuestros cachondeítos y guiños. Gracias a los que estuvisteis por Madrid, por esos abrazos, por esos vinitos y por ese nuevo gobierno. También lo sabéis: podéis seguirme por las  redes, por facebooktwitter, instagram y youtube 

Feliz semana, feliz viaje,

Emilio P. Millán

 

(Por cierto, la foto es de la Berlinische Galerie).

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