Virgo, las mascotas, su estilizo y eficiencia

Boletín Astrológico: del 24 al 30 de agosto 2020


Queridos, queridas, querides y demás —ya tenemos acá la famosa semana con la cuadratura entre Marte en Aries y Saturno en Capricornio. Eso por un lado, y no es poca cosa, y además viviremos varios aspectos relevantes de parte de Venus, todavía en Cáncer y de Mercurio que ya sabemos que se domicilió en Virgo, una maravilla, y corre que se las pela.

Ponerme a hablar de la impaciencia, la frustración, los bloqueos y desafíos de la cuadratura marcial podría ser muy redundante, sobre todo si tenéis en cuenta que ya escribí todo un especial al respecto y que podéis leerlo acá. De todas formas, a modo de mega resumen, el aspecto nos va a desalentar un poco y causar estrés —y tendrá unos largos efectos pues Marte luego retrograda y repite cuadratura. Como siempre, avisados estáis…

Y ahora sí, vamos con el análisis. Y claro, empezamos justo el lunes 24 con la cuadratura, de Marte a Saturno, de Aries a Capricornio y en el grado 26 que sabéis que afecta a los signos cardinales del último decanato. ¿Qué cuales son estos? Pues algo así como los Aries, Cáncer, Libra y Capricornio que cumplen muy al final de su signo, entre el 15 y el 21, más o menos, día arriba, día abajo. Es curiosísimo cómo, en los últimos diez días he realizado consultas sobre todo de estos nativos y todos con un grado de urgencia atroz, un poco exagerada, también he decirlo —o quizá porque parte de mi trabajo en la consulta consiste en desdramatizar la cosa.

Como compartir también nos ayuda a desdramatizar y a darnos cuenta de que no estamos solos en este barco —e incluso a hallar un orden mayor que suaviza y amortigua las catástrofes— os animo a narrar por acá vuestras experiencias, que mal de muchos no siempre es consuelo de tontos. De hecho, podría incluso empezar yo, que tengo a mi Sol natal vapuleado con esta cuadratura y, así, en estas dos últimas semanas me quedé sin internet en casa, se me rompió el programa astrológico, me picó una avispa hace dos días y me dio una reacción mucho peor de lo habitual dejándome el brazo inhábil, los de la compañía telefónica me engañaron con un contrato que necesité harto rato al teléfono para cancelar —y sigo sin internet en casa—, me ha tocado encararme con un montón de adolescentes rebeldes en el trabajo, ser testigo muy directo de vandalismo en la calle y actuación policial —recordad, Marte, los jóvenes y Saturno las leyes— y, finalmente, derramé una botella de agua sobre el portátil y lo tengo secando y rezándole al dios Tláloc para que vuelva a funcionar. ¿Quién quiere tomarme el relevo?

Luego el martes 25 nos topamos con un lindo trígono de Mercurio a Urano, desde Virgo a Tauro. Recordad eso que os dije de buscar vuestra zona Virgo en la carta porque —dentro de este cachondeo cósmico— me parece una zona de vuestra área que puede aprovechar el tirón, dinamizarse y surfeará la cuadratura de Marte con mucho estilo y sin despeinarse. El trígono se da en el grado 10, de Virgo, de Tauro, y nos plantea la posibilidad de viajes alternativos, de rutinas diarias diferentes, de un Yoga, unas flores cósmicas de Bach, una dieta consciente, una manera ingeniosa y práctica de cumplir con los quehaceres ordinarios. Agilizar inventarios, listas, proyectos, asuntos por ordenar, visitas al dentista o al veterinario, burocracia, papeleo. Todo más rápido y en función de vuestra carta.

Además, el mismo martes, Venus se opone a Júpiter, desde Cáncer a Capricornio: en el grado 17 y no me parece tan mala oposición. Habría una buena recepción de ese Júpiter en caída y quizá cierta tendencia a la glotonería, a los atracones, a la indolencia de la combinación de los dos benéficos de la Astrología Antigua. Algo así como pasarse el día vagueando, aspirando a mucho pero luego haciendo poco. Mirad por dónde os pasa ese Venus —de pronto llega una propuesta, un regalito, unas caricias, un masaje… con fines terapéuticos (y así le dais un toque Virgo y resolvéis varios asuntos de una vez).

Sí conviene, de hecho, estar pendiente de ese Venus porque además de la oposición de Júpiter, dos días después, esto es, el jueves 27, dibujará un trígono a Neptuno en Piscis —en el grado 20. Es un trígono my lindo, muy familiar, muy romántico, espiritual y místico si cabe, super artístico, de fuerte intuición y cierta tendencia a soñar despierto. Si conseguimos darle forma nos puede ayudar para trabajos plásticos, la creación de algo bello, visitas a museos, cines, conciertos… todo lo que tenga que ver con el arte, con el placer —Venus, Venus, Venus—, con el amor y con el relacionarnos. Recordad que Venus es un planeta personal pero de características fusionantes y que gusta del otro, aunque sea un asunto luego egoico y un poquito/bastante más complejo de lo que parece.

¿Más cosas? Pues Mercurio sigue corriendo y le dibuja, el sábado 29, un trígono a Júpiter en Capricornio. Si nos pusiéramos muy puristas, pues la verdad que tendríamos que restarle un poco de valor a este trígono (por un lado, el Júpiter anda en caída; por otro, recibe por destierro a Virgo —vamos, una caca de la vaca): pero a mí me sigue pareciendo un trígono rentable que potencia, otorga más eficiencia y campo de acción a vuestra zona Virgo. Lo que os digo: una semana idónea para planificarnos a largo plazo y quitarnos de en medio pequeños asuntitos pendientes.

Nos despedimos el domingo 30 con dos aspectos:

— la oposición de Venus en Cáncer a Plutón en Capricornio, otro año más, momentito de envidias, celos, manipulación, quién puede más, ¿quién manda aquí, quién?, a lo  Mala Rodríguez y sobre todo en temas familiares, maternales, hogareños o en cualquier sitio o comunidad que funcione a modo de familia —Cáncer.

— la oposición de Mercurio en Virgo y Neptuno en Piscis, que es el único desafío con el que se topará nuestro veloz Mercurio. Aquí tenemos un estupendo clásico de opuestos y del trabajo con ejes en la Astrología: por un lado, Virgo y su racionalidad, orden, sólo creo lo que puedo tocar; y por otro a Piscis, caos, misticismo, experiencias que se salen de la lógica pero también el engaño, la pérdida, el victimismo. Además, ambos signos representan muy bien tanto el cuidado del cuerpo como el del alma. El médico y el asceta, la doctora y la monja. El que sana lo físico, el que sana el alma. Con esta oposición los documentos se traspapelan; o aparece algo perdido durante mucho tiempo, algo que no buscábamos pero que realmente estábamos buscando.

Difíciles e inescrutables son los caminos del cabrón de Neptuno… y hasta aquí puedo contar.

***

Queridos, queridas, querides. Ese fue el super boletín de la semana. Un placer escribiros, leeros, todas esas cosas.

El resto ya lo conocéis… Que podéis seguirme por las redes, que le echéis ganas a estos días, que podéis encargarme un super coaching para el mes que estrenamos y tal y tal y tal. Os dejo como deberes el buscar qué planetas o puntos sensibles tenéis sobre el grado 26 de Aries y de Capri; e incluso de Cáncer y de Libra. Y también que busquéis vuestra zona Virgo.

Os leo abajo y os deseo una muy feliz semana…

Emilio

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