Boletín Astrológico: del 21 al 27 de octubre 2019


Pues otro domingo más dándole duro al Boletín astrológico y tras una semana quizá un pelín sensible y quizá de viejas emociones y personas del pasado.

No es para menos: Mercurio sigue por Escorpio dibujando figuras al resto del cosmos y ralentizando su velocidad. Bueno, esto de ralentizar es figurativo: pronto comienza su retrogradación, que como sabéis es puro efecto óptico, pura sensación terráquea de que el planeta se mueve hacia atrás y…  bueno, tratándose de un Mercurio en signo de agua, no es de extrañar que ya andemos con la sensación de déjà vu en la cabeza y con ciertas nostalgias y necesidades de reencuentros.

De hecho, esta próxima semana que estrenamos no tiene demasiados aspectos relevantes, pero trae cambio de signo y el preludio a un novilunio, novilunio. Y sí, todo este combo viene a darse en el —a veces tan mal calificado— signo de Escorpio.

Ay, Escorpios, qué malita fama tenéis y qué poco se os comprende —pero también se comprende poco a los Piscis o a los Acuario o incluso a un aspecto tenso de Neptuno.

Y vale que toda esta reputación tenga su fundamento: Escorpio no es un signo fácil; es, como le gustaba decir a Kabaleb, el punto en reposo del zodiaco, aquel lugar donde todo se concentra, muere y renace, independiente, autónomo. Y es, como nos explicaba Rafa Cañete en esta entrevista, el catalizador del horóscopo. Y esto se comprueba muy bien con los que lo tienen en el Ascendente: llegan a donde llegan, a una reunión, a un evento, a la cena de Nochebuena y, de pronto, la lían parda. Ponen el dedo en la llaga. Fascinan. Hieren. O sanan.

Y ojo, que nada como un Escorpio para tenerlo como amigo por su fidelidad. Y como trabajador, porque menudo aguante. Como psicólogo. Como consejero. Como administrador de lo que ganas. Como pareja quizá ya sea un poquito más difícil si eres de los que va de por libre, y es que Escorpio es controlador y, a veces, le pueden los celos y las paranoias.

Y para lo que también sirve Escorpio —y mucho— es para atravesar situaciones de dolor. Las mismas de las que su signo anterior, Libra, huye o se empeña en maquillar. Las mismas que Sagitario —el estadio posterior a Escorpio— integra entre carcajadas, y es que el mundo es muy grande y para eso está la fe, los viajes, la protección y el optimismo.

Obvia decir, por supuesto —sabéis que no me canso de repetirlo— que carta es un mundo y que incluye a todos los signos. Así, hay Escorpios muy librianos y otros muy sagitarianos. Y librianos muy escorpianos. Y Géminis con Ascendente Escorpio como Nadal y asesinos psicópatas como Charles Manson que tenía al Sol, Venus, Mercurio y Júpiter en el signo del aguijón.

Y que no me vengáis con historias de tanto echarle la culpa al otro. Buscad en vuestra carta si hay planetas en Escorpio o qué casa os ocupa: a veces puede ser la Luna y uno no se lleva tan bien con la madre; o de pronto es Mercurio y son los hermanos; a veces nos ocupa la casa 6 y tenemos situaciones un poco raras y cuchicheos y conspiraciones con los compañeros de trabajo; o puede que nos ocupe la casa 7 y entonces preferimos responsabilizar a la pareja, al otro, de su susceptibilidad y necesidad de control. En fin, hasta aquí  puedo leer… (Si queréis saber más sobre vuestra carta, podéis regalaros un coaching astral de los míos y también podéis pasarte por el super taller que vamos a dar a finales de noviembre en Madrid).

Pero basta ya de chapa y pasemos al análisis semanal, ¿no?

Venga, pues empezamos con el lunes 21 y su cuarto menguante en Cáncer y el trígono entre Venus y Neptuno, desde Escorpio a Piscis. Es una figura muy linda, muy armoniosa, empática, artística, sanadora; digamos que, con esta configuración, se ama el amor y —a pesar de los huracanes escorpianos y de los piscimaremotos — hay una necesidad de paz, de búsqueda de sosiego, de necesidad de sacrificarse por el otro, los otros, por un bien universal —cosas de Piscis, cosas de ese Neptuno. Desde luego, un trígono muy animalista. Y muy intuitivo. Y esotérico.

Luego el miércoles 23 sucede: el Sol ingresa en Escorpio y, de nuevo, buscad qué casa os ocupa y si hay planetas en este signo o puntos relevantes. Cuando digo puntos relevantes me refiero al eje del Ascendente —o casa 1— y el Descendente —casa 7.

Es importante siempre buscar la casa que os ocupa para poder pronosticar, mediante los tránsitos, qué viento sopla en vuestra carta y cómo posicionar la vela. Para saber dónde se manifestará toda esta energía escorpiana pues, además del Sol, tenemos a Venus y a un Mercurio a punto de retrogradar.

Además, y como no podía ser de otra manera, un billón de felicidades a todos los Escorpio. Siempre os encuentro cada vez que viajo: siempre, siempre. Y muy casi siempre cumplís alrededor del 13 o el 14 de noviembre, cosas de mi Luna, cosas de otras vidas.

Luego el viernes 25 tenemos otro aspecto lindo, el sextil entre Venus y Plutón, desde Escorpio a Capricornio, sobre el grado 20, intenso, magnético, con ganas de dinero, con ganas de poder. De pronto podrían destaparse asuntos financieros y escándalos; o de pronto puede llegar una invitación muy sexy e interesante. Esta configuración puede prometer un aumento de sueldo o un ascenso si se usa el perfume o la ropa interior adecuada…

Finalmente, y aquí sí la liamos un poco más gorda, el domingo 27 tendremos la cuadratura entre Marte en Libra y Saturno en Capricornio.

Es una cuadratura bastante interesante. Aunque para ello tendré que ponerme un pelín técnico, ¿me lo permitís? De entrada, Marte y Saturno son los malotes de la Astrología Tradicional; ambos representan los extremos del calor —Marte— y del frío —Saturno—, ambos son negadores de vida y no los queremos de mal rollo, no los queremos en cuadratura.

Eso por un lado.

Luego, por otro lado, Marte en Libra se encuentra en destierro, eso que os decía que ni contigo ni sin ti, que si quiero pero no me atrevo, que si me impongo o cedo al otro y venga a darle vueltas a la cabeza, que Libra es un signo de aire, mental. Ea.

Y luego, para terminar, existe una recepción muy buena entre este Marte y este Saturno: ambos se reciben por exaltación, lo cual viene que ni pintado para aligerar un poco la tensión.

¿Y entonces esto cómo se lee? Pues a ver, se puede leer de muchas maneras. Se puede leer, por ejemplo, como que quiero salir de marcha con otra persona —tiene que haber un otro, pues Marte anda en Libra— pero mi padre, mis obligaciones, mis miedos, mi autocensura, mis compromisos, mi trabajo —Saturno en Capricornio— no me lo permiten.

Eso sería una lectura. También podemos hablar de un deseo —Marte— que debe ser dirigido, acotado, sostenido a largo tiempo —Saturno. Y de la frustración que esto implica. De la rabia —Marte— y del desgaste mental —Libra. De los conflictos en pareja o en asociaciones —de nuevo Marte. Y de enfrentamientos con la ley —tanto por Libra como por Saturno. Sentencias. Karma. Lo que siembro y recojo. ¿Habéis visto que bonita la Astrología?

Y ya sí que se acabó… eso sí, os termino contando que la lunita irá menguando y menguando, preparándose para desaparecer, para esa Luna Nueva o novilunio, novilunio, que se dará en el lunes 28 en el grado 4 de Escorpio.

Puede que al otro lado del Atlántico la viváis el mismo domingo de madrugada, día, por cierto de elecciones en Argentina y en Urugay. ¡Ya me contaréis los lectores transatlánticos y mucha suerte con los resultados!

***

Como siempre, gracias: por los mensajes, las consultas y los guiños. Ya más que sabéis que podéis seguirme por las redes, que le deis a los Likes, que me tenéis por facebook, twitter, instagram y youtube. Ah, y que os suscribáis a la newsletter, así os llegan los boletines y el resto de artículos que voy subiendo. 

Nos vemos pronto, nos vemos en Madrid, ya lo sabéis:guardaos el finde, el 23 y 24 de noviembre que todavía quedan plazas y va a estar muy, muy, muy chulo.

Desde ya, recibid un fuerte abrazo telecosmimochilero.

Emilio P. Millán


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Una idea sobre “Boletín Astrológico: del 21 al 27 de octubre 2019

  • Carmen López Martí

    Yo tengo a Escorpión ocupando una casas angular: la Casa 4. Y si, mi madre tiene el sol en Escorpio. En esa misma casa tengo un planeta: Neptuno. Para que te habló de lo que ha significado y significa mi familia para mí. En 1988, aprovechando la conyuntura de que se cambiaban de nuevo de país, decidí quedarme en México en vez de seguir con ellos hasta Guatemala. Ese mismo año cumplí 27 años, así que te imaginarás que esa decisión formó parte de mi Primer Retorno de Saturno. Ahora que estoy en mi Segundo Retorno, me estoy cuestionando la viabilidad de regresar de nuevo al seno familiar dado como se están presentando las circunstancias de mi vida. No sé si finalmente retorne o no pero, la opción B también habla de un regreso a «casa» pues no descarto la posibilidad de regresar a España. La verdad es que este Retorno Saturnino me tiene de cabeza con temas de salud, de trabajo y si, con muchas ganas de hacer otro de esos cambios radicales a los que tanto soy afecta cuando no encuentro una salida clara ( mi Urano natal está en mi casa 1 haciendo una bonita conjunción a mi marte natal). Complicado, ¿verdad?