Boletín Astrológico: del 11 al 17 de noviembre 2019


Al final me ha tocado redactar el Boletín en el aeropuerto y a ver cómo sale, si no hay retrasos en el vuelo —y en el Boletín—, si no se me escacharra la batería o si el servidor no se cabrea y por fin consigue que compre más espacio, que esta mochila astrológica ya está hasta arriba y no cabe ni un artículo más.

Unos pocos sabéis por dónde ando: me vine a Valencia en una visita exprés y apretada para un congreso de Astrología organizado por Pepa Sanchís, Consuelo Inchauertieta y María Fernanda Canal. Vaya cómo me lo he pasado. No podía de parar de frotarme con las organizadoras, a ver si se me contagiaba un pelín más de su conocimiento.

Y ojo, que el viaje no fue fácil. Cosas de Mercurio retrógrado, quizá, Lufthansa se puso en huelga todo el fin de semana y un día antes de volar me cancelaron la ida. Luego me relocalizaron. Me cambiaron el trayecto. La escala. Luego el día del vuelo hubo retrasos. Luego casi no alcanzo con el transbordo. Y de oca en oca para ahora ya volverme a Berlín.

Lo bueno es que este finde descanso y el siguiente nos veremos en Madrid para nuestras jornadas astromochileras con Barbara Mezo, ¿ya vistéis el cartel lo lindo que quedó? ¿Leísteis los detalles del evento? ¿Y ya os apuntásteis?

En fin, semana de descanso —más o menos, porque hay que preparar las jornadas—; o mejor podríamos afirmar semana relajada, astrológicamente hablando. Relajada, práctica, material, organizada y es que tenemos un chorro de aspectos positivos y una muy bonita Luna Llena (sobre todo si la comparamos con las anteriores lunaciones).

¿Empezamos? Pues sin ir más lejos, el mismo lunes 11 se produce la conjunción inferior entre Mercurio y el Sol en Escorpio. A vosotros, que se llame de esta o aquella manera quizá os resulte poco relevante pero, con todo, voy a intentar explicaros de qué se trata. Normalmente, cuando Mercurio va directo —y sabemos que todo esto no es más que un espejismo de las elípticas— corre más que el resto de los planetas y siempre va alcanzando a los otros , dejándoles su mensaje y siguiendo hacia delante. Son las conjunciones de siempre. El planeta se junta a otro. Da su efecto. Sigue.

Con la conjunción inferior el planeta se junta a otro pero moviéndose hacia atrás: en este caso, lo toca y sigue, pero eso, que sigue hacia atrás. Y tiene su importancia, porque es como si fueran mensajes que se nos echan encima —asuntos pendientes pasado, no queda otra— y que de pronto pueden resolverse de manera muy inmediata o repentina, con cierta sensación de epifanía, de brillantez, de Eureka, sobre todo en este caso que Mercurio se junta al Sol.

Y cuidado que aquí los astrólogos también difieren —esto también lo he comentado en otras ocasiones—: como el Sol es majestuoso, caliente, gigante y seco y con todas sus analogías del padre, reyes, figuras de poder y demás, algunos astrólogos afirman que sus conjunciones abrasan y anulan al planeta al que toca. Esto podría interpretarse como que la conjunción entre Mercurio y el Sol podría achicharrarnos el cerebro, traernos mensajes tan abrasivos anulen nuestra capacidad de pensar. Podría ser una lectura.

Luego, como os digo, otros astrólogos defienden a capa y espada las conjunciones al Sol y, de darse con Mercurio, afirman que agudiza el intelecto, hace a la persona ágil de pensamiento, buena para el comercio, los desplazamientos cortos, la palabra y la persuasión. Podría ser otra lectura.

Finalmente tenemos a otros astrólogos que dirían que un Mercurio combusto, es decir, unido al Sol, tiene sus más y sus menos: momentos álgidos donde te suelta el mega discurso de tu vida y otros donde te larga una chapa insoportable o se encierra en un silencio huraño.

Como veis lecturas plurales que luego deben ser aplicadas a cada carta, que sí que sí, que cada carta es un mundo y que las lecturas generales así no funcionan. Pero bueno, lo que sí funcionan son coachings astrológicos y lo que sí os puedo afirmar es que la conjunción se da en el grado 18 de Escorpio. Si tienes planetas personales o puntos sensibles por ahí, prepárate para la noticia, el descubrimiento, el email o alguna sorpresa cercana que te toque cerca, o algún hermano o vecino. También anuncio de premios, honores, contactos con personas orgullosas, mandonas, brillantes.

Luego el martes 12 tendremos la Luna Llena o plenilunio, plenilunio. Venga, repetid conmigo que este plenilunio es lindo: plenilunio, plenilunio, plenilunio. En esta ocasión, la Luna en Tauro se enfrenta al Sol en Escorpio desde el grado 19 casi 20. El Sol tiene buenos aspectos, la Luna también y el cielo anda cargado del elemento tierra y muy dispuesto a darnos resultados —a fin de cuentas, un plenilunio trae desenlaces, resultados, consecuencias, actos finales— según la casa que os ocupe y los planetas que os toque.

Que no me canso de repetirlo: que ningún novilunio ni plenilunio os va a cambiar la vida, que no me vendáis la moto ni dejéis que os la vendan. Con todo, tanto elemento tierra en el cielo va a concentrarse en aspectos como el cuerpo, la materia, nuestra alimentación, el dinero que ganamos, el trabajo que hacemos, los escalones que subimos profesionalmente y todo eso que compramos, adquirimos, poseemos. Regalos, gastos de dinero, aumentos de sueldo, proyectos que se mueven despacio pero que por fin producen cierto fruto. Buen gusto, comodidad. Lo único disarmónico en esta lunación es la cuadratura de Venus que se perfecciona días después y que traerá su posible desilusión. Claro, Neptuno anda presente y yo no lo aguanto.

¿Qué más pasa el martes 12? Pues que Marte en Libra, ese Marte en destierro que nos ha puesto en un par de aprietos este octubre y noviembre, le dibuja un sextil a Júpiter en Sagitario. No es un mal sextil, tiene ganas de justicia, de que reine la paz, de llevarte de viaje o de montarse en un bus para visitar a su amante. El sextil se produce por el grado 25 y es que tanto a Marte como a Júpiter ya les queda muy poquito en los signos por los que andan. Pronto, Marte pasará a Escorpio —¡bien!— y Júpiter a Capricornio —¡buuuuuu!… Y es lo que hay.

El miércoles 13 mi queridísimo Acucu cumple años y no lo hace mal; o, al menos, con varios aspectos armoniosos. Por un lado, Mercurio, ese que anda retrógrado, ese que se ha juntado días previos con el Sol, le hará un sextil a Saturno en Capricornio. Me parece interesante pues ya sabéis que Saturno da estabilidad a lo que toca —de hecho, cronifica, seca y endurece— y, si bien la leyenda dice que con Mercurio retro mejor no empezar nada, creo que sí puede ser un momento donde se gesten proyectos que perduren a largo plazo —de nuevo, gracias a Saturno y quizá inspirados por la previa conjunción al Sol.

No sólo eso, ese mismo día, Mercurio dibuja un trígono a Neptuno en Piscis. Si nos pusiéramos un poco esotéricos o psicológicos o chachipirulísticos, podríamos afirmar algo como que esos mecanismos mentales que nos molestan o nos duelen o nos tienen bloqueados o con el aguijón venenoso —Mercurio en Escorpio— pueden ser ordenados y controlados —Saturno— y además comprendidos, transcendidos o canalizados espiritual o artísticamente —cosas de Neptuno. No deja de ser una lectura muy de autoayuda para la configuración, pero quizá interesante para los que cumplan durante la fecha, porque podría marcarles el año: menos melodrama y más pies en el suelo y creatividad.

Y más si tenemos en cuenta que el Sol ese día también dibuja un sextil a Plutón, que se supone que transmuta, cambia de piel, se regenera y a volver a empezar. Por cierto que nunca lo hará de un día para otro: los procesos de Plutón, los procesos plutonianos, son largos, largos de cojones, que Plutón se mueve lento, como un duelo, una larga enfermedad o un interés sutil que poco a poco se despierta por temas espirituales o de autoconocimiento.

Y poco más, mochilistas. El jueves 14 Venus en Sagitario le planta una cuadratura a Neptuno en Piscis por el grado 15 con sus espejismos, enamoramientos, añoñamiento religioso y mensajitos positivos a lo Jorge Bucay.

Me decían los compañeros astrólogos durante el congreso en Valencia: que por qué le tenía tanta tirria a Neptuno. La verdad es que, al final, creo que todos los planetas transpersonales son un poquito coñazo y difíciles de llevar —y con esto me refiero a Urano, Neptuno y Plutón— pero me da la impresión de que a Neptuno se le menos venir, por nebuloso, por indeciso, por su niebla y su manita blanda… que yo ya tengo bastante con mi Mercurio en Piscis y mis despistes como para que me empañen más las gafas.

Y nada, que he visto muchas cartas con un Neptuno fuerte y por supuesto que da un punto artístico y una sensibilidad muy apabullante pero también adicciones, enganchamientos absurdos, maremotos emocionales y victimismo. Al aspectar a Venus —como en este jueves—, que representa el amor, los hobbies, lo que nos seduce e incluso hasta cómo nos valoramos, al nativo la noche le confunde y lo mismo la chicha que la limoná o promete el oro y el moro o no te dice las cosas claras o se cree cualquier piropo o se empeña en enamorarse de lo inalcanzable. Porque de eso sabe mucho Neptuno, de lo que no es tangible.

Y ya sí que nos despedimos. Ha sido un gusto. Viva mi Boletín. Viva Valencia. Vivan las Fallas. Y viva Ava Gardner porque con los toros, una buena siesta y la misa de los domingos, el país está salvado.

***

Ahora sí, ya sabéis que me toca daros las gracias por vuestros cachondeítos y guiños. Como bien sabéis, podéis seguirme por las redes, por facebook, twitter, instagram y youtube. Lo creáis o no, subí un vídeo hace poco a Youtuberrrrlll y me hace ilusión que sí, que haya gente que me ve.

Y nada, nos vemos muy prontito por Madrid. Por fa, los que os habéis anotado —y los que os queráis anotar— recordad que necesitamos vuestras cartas, o al menos, vuestros datos de nacimiento, que el taller es muy práctico, muy de autoconocimiento, de autosuperación y esas cosas. Pero sobre todo, muy estiloso, cósmico y mochilero. Os recuerdo las fechas: el 23 y 24 de noviembre.

Abrazacos,

Emilio P. Millán

 

 

 


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