Qué agustico de playeo. Cuánta conexión con Venus y Júpiter abrazados.

Boletín Astrológico: del 31 de mayo al 6 de junio


Qué movida que Mercurio se puso retro y una consultante que tuve ayer —una chica con una carta muy mercurial— casi no lograse comunicarse conmigo y además a mí se me cayera la página y, —una vez más— confundir puntos y guiones, me bloqueasen el acceso a mi correo y a toda ese maremágnum de emailes y consultitas. Gracias, gracias, por cierto.

Aprovecho —además de daros las gracias y más gracias y todo eso— para avisaros que ya tengo casi todos los huecos para las consultas de junio reservados. También quiero puntuar que a pesar de la tardanza intento responder a todos los emailes. Y finalmente añadir que las citas de revoluciones solares también se me llenaron y no creo que pueda volver a agendar a alguien antes de septiembre.

Ojo, que por otro lado tiene sentido que las consultas me las quiten de las manos y no porque yo sea el astrólogo más chachi piruli sino porque aunque todo soy es un astrólogo meeeeega lento. En plan, el astrólogo tortuga. También es verdad que estudiar una carta implica un buen rato de concentración, técnica y minucia a la que luego le añades la entrevista con la persona, esto y lo otro. Es más, y sé que también le sucede a otros compis cosmonautas, personalmente la cabeza me alcanza para una revolución solar a la semana o dos, si me apuras muchísimo y siempre con la ayuda de estupefacientes de farmacia (aunque esto ya no sé si lo comparto con los demás compis).

En fin, guasas aparte y gracias incluidas, quizá toda esta parrafada era una especie de apología de que leer las estrellas bien merece el paseíto. Y hablando de paseos, Berlín amaneció soleado y después del invierno atroz, y la primavera más fría en cuarenta años, y después de despedirnos con un mayo cinco grados más frío de la media, parece que, por fin, junio o al menos su primera semana, promete mucho, mucho, mucho sol. Y es que no es lo mismo sentarte en la terraza bajo el viento atormentado que te pone la piel de gallina y te vuela las servilletas hasta la acera de enfrente que disfrutar la cerveza sudadito y casi en bolas. Pues no.

¿Y el cielo de ahí arriba, aparte de Sol qué nos promete? Pues justo esta semana, esta primera semana de junio, se produce un aspecto muy, muy, muy risueño, que no se daba desde hace como doce años y que tiene que ver con Júpiter en Piscis. Es más, tiene que ver con Júpiter y tiene que ver con Venus, que incluso los neófitos y neófitas saben que son los planetas afortunados del firmamento. Los que dan buen rollo, nos regalan likes, nos cuelan en la fiesta, nos masajean el cuello después de un día largo de curro y nos preparan la cenita sin que nos movamos del sofá.

Vamos, que esta semana tenemos un buen contacto entre los benéficos y, además, con una recepción espectaculeiter. Lo de la recepción, que lo repito hasta que se me salen callos en los dedos —y que lo saben mis talleristas y quien viene a las consultas— es la guindita del pastel que termina de matizar si un aspecto es tan bueno como lo pintan, o vale mucho menos o, al contrario, ¡mucho más y hasta salva o rescata a otro planeta en mal estado! Y esta semana, querides, el aspecto entre estos dos planetas buenazos es una maravilla. Ma-ra-vi-lla.

Por otro lado, es cierto que se da apenas un día y que en el cielo suceden otro porrón de cosas y tampoco os voy a vender una bombita de humo. Mercurio anda retro, Saturno anda retro, Marte todavía sigue en Cáncer el puñetero y todavía tiene que oponerse a Plutón en Capri. De manera que la foto completa del cielo ya añade otros matices y claroscuros.

Analicémosla pues.

Y lo hacemos ya con el trígono del lunes 31 entre Marte en Cáncer y Neptuno en Piscis y en el grado 23. A ver, es un trígono y por tanto pues no está mal; sirve, desde luego, para invertir energía —Marte— y ayudar mucho —Neptuno, Piscis— en asuntos donde uno se implique emocionalmente —agua y más agua— o que tenga que ver con la defensa del necesitado y necesitada e incluso familiares, clan, tribu o hasta nación. Como el agua es también intuitiva y terapéutica y tiene su ramalazo artístico pues por ahí también pueden ir los tiros de qué se podría aprovechar con este trígono.

Luego el miércoles 2 we start to talk business y es que Venus sale de Géminis e ingresa en Cáncer. Y aquí hay un cambio planetario que nos interesa: nos interesa porque forma parte de este aspecto tan chachi de la semana y, luego, de una manera más subjetiva, nos interesa porque, si bien Venus en Géminis no andaba mal, es cierto que Venus en Cáncer está más chachi y es que signo y planeta guardan más analogías, hay más cariñito, mimitos, ganas de compromiso y de crear piña. Porque a Venus en Cáncer le encanta eso: crear piña, crear familia, y lo hace de una manera más guasona que la Luna en el cangrejo ya que Venus, por sus connotaciones, siempre incluyo un componente lúdico y hay que pasárselo bien.

Obvia decir que lo cangrejitos está de chachipiruleo con este ingreso, que tendrán unas semanitas donde puedan recibir dones, regalos, piropos, caricias, pasteles, invitaciones y donde verán su vida social / sentimental más edulcorada, facilonga, risueña y todo eso. Es más, Piscis y Tauro andan también de enhorabuena y Escorpio un poquito menos pero quizá también pille cacho. Además dura hasta el 27 de junio así que está requetechachi.

Luego el jueves 3 tenemos el aspecto que nos interesa, el de los buenazos, el de Venus y Júpiter. Aunque no quita que ya podamos usar el día previo (porque encima la Luna también anda por ahí, jejeje).

De todas formas, el jueves primero hay trígono entre el Sol y Saturno, de Géminis a Acuario. La semana pasada ya comentaba mis delirios por algunos aspectos como una conjunción Mercurio y Venus en Géminis; pero es que este Sol y Saturno en trígono tampoco están tan mal, aunque quizá lo diga porque envidio todo lo que lleve un poquito de racionalidad, desapego y mente matemática, que es lo que proporciona este aspecto. Honores —Sol— pero despacito y con buena letra —Saturno— y con pretensiones sociales —aire y más aire—, curiosidad —Géminis— y estudio —Saturno— y filantropía y un poquito chic diferente —Acuario. Y eso que la recepción no es espectacular y que Saturno ya anda retro… pero me mola este trígono.

Los Géminis que cumplan por la fecha tienen que ver en qué responsabilidades y berenjenales de estudios, pasos del tiempo, compromisos y toda la mandanga se meten este año porque marcará su revolución solar donde cumplen con su regente, por cierto, retrógrado. Pero de peores han salido.

También van a cumplir con un aspectísimo de la hostia, el trígono entre Venus y Júpiter, de Cáncer a Piscis y con doble recepción y en el grado 1. De nuevo: el aspecto es mega, mega, mega efímero pero de verdad que es tan bonito que bien merece la pena repasar si en vuestra carta hay algún planetita personal o punto sensible en el grado 1 de estos dos signos o, incluso si me apuras, también de Escorpio.

¿Qué da este lindísimo trígono? Da bienestar. Da amor. Da hijos. Da paz familiar. Da guateques. Da cariños. Da dinerito. Da abundancia. Da un besuqueo con la Vírgen de los Dolores o con el cura guapo de tu parroquia, que también tienen derecho. Da un banquete. Da un fin de semana de ensueño. El resto ya según tu carta.

A mi no me dará ni la hora porque no tengo nada por la zona, pero dichosos y dichosas y dichoses aquellos y aquellas y aquelles que le pillen cacho, que se enganchen al trígono y se vayan con él de viaje eróticofestivohedonístico. 

El resto de aspectos semanales no serán tan bondadosos y se concentran el sábado 5, por el culo tralará. Tomad nota:

— Cuadratura de Mercurio y Neptuno, de Géminis a Piscis. Otra más, la segunda —y habrá una tercera cuando vuelva a ponerse directo. Pérdidas, despistes, gente del pasado, confusiones y toda la mandanga. Negociaciones largas y que consumen energía. Contratos perversos. Cuidado con las letras pequeñas y todo eso. Tampoco es el mega drama: mirad ya qué se os movió esta semana que apenas dejamos atrás porque puede ser que Mercurio ya os haya traído a gente antigua u os haya metido en alguna experiencia un poquito neblinosa.

Oposición entre Marte y Plutón de Cáncer a Capri, una tensión jodidita y en el grado 26. No nos gusta esta tensión y la verdad que es un poco dañina pero también dependerá de qué te toque en la carta. Se vive una vez cada dos años y tiene que ver con violencia soterrada, problemas hogareños, luchas de poder, sentir que me manipulan y que tengo que sacar toda mi mala leche o tragármela y que me acabe dando un hictus. Tenéis que pensar que Marte siempre es acción y aunque sea en plan cangrejero —moviéndose de lado— necesita moverse, pegar el golpe, emprender, mandar, girar el volante. Claro, con Plutón enfrente se puede tener mucho miedo a la propia mala leche. O puede ser que el otro —es una oposición— o la otra despierten algo en nosotres con fauces, babas y ojos sanguinolentos. El aspecto ya se irá notando desde el jueves y ganará fuerza luego en la otra semana alrededor de los días del eclipse solar que se nos viene encima.

***

Buah, cómo me enrollé en este boletín…

El resto, lo de siempre, que ando por facebook, instagram , youtube y twitter y que me ayuda un porrón que compartáis por aquí y por allá estos requeboletines. Por fi, dadle al like, pero sobre todo compartir por aquí y por allá, que así es como me inspiráis y me da gusto seguir escribiendo. 

Por cierto que como ya estrenamos mes, me las apañaré para subir el siguiente vídeo con las bondades de junio.

Y las gracias. Las gracias, gracias, gracias. Danke schön. A quien me lee, me comparte, me hace consultas, me escribe por privado, por telepatía, se apunta a mis talleres, me hace cosquillas virtuales y toooooda la demás mandanga.

Preparades, preparades, preparades, preparades.

 

 

 

 


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