Plenilunio, plenilunio en Escorpio y el Sol que se junta a Urano en Tauro.

Boletín Astrológico: del 26 de abril al 2 de mayo del 2021


Total, que otra semana aquí de astromochilerismo con un frío que pela en Berlín y los críos haciendo comuniones. Yo no sé con este viento y estas temperaturas qué flores van a echarle valor para abrir sus pétalos y enseñar las carnes. Muy mal. No nos gusta. Queremos un poquito de más calor. Un mes de las flores más bondadoso.

Tampoco sé si la Merkel aceptaría una petición firmada de este tipo. Lo que sí aceptó fue una reforma constitucional y ya nos pusieron toque de queda y al paso que vamos casi nos vuelven a cerrar los colegios. Veamos, veamos.

Y entre tanto en el cosmos… Pues entre tanto, en el cosmos, la pelotera taurina que ya os anunciaba la semana pasada con sus sorpresas y restricciones —como esta nueva ley— de la mano de Urano y Saturno. Quedaos con el tema porque sigue siendo tónica de la semana, sobre todo porque se activa con todo este plenilunio, plenilunio potente del próximo martes 27.

¿Además? Pues además, Plutón que empieza su retrogradación —y que como siempre, no me parece demasiado relevante— y luego un par de aspectos entre planetas personales con transpersonales. Una semanita de bajo voltaje sino fuera porque la Luna viene muy Llena y complejita y porque el Sol también se junta a Urano. Vamos, que tenemos aspectos y noticias que no son nada del otro mundo pero los aspectos a las luminarias —Luna y Sol— sí que traen tela marinera.

Empecemos: lo haremos hasta la madrugada del lunes 26 al martes 27 y el plenilunio, plenilunio. Un plenilunio, plenilunio, es lo mismo que una Luna Llena, que es lo mismo que la Luna oponiéndose al Sol en su viaje zodiacal en el mismo grado y signo opuesto. Claro, como el Sol ahora mismo transita por los toritos y toritas braves, pues a la Luna no le queda otra que oponerse desde Escorpio, signo contrario y por cierto la caída de la Luna.

(Lo de la caída, ya lo sabéis muchos y muchas que me leéis, no es más que una forma fancy de decir que la Luna se daña, se hace pupita y lo pasa fatal cuando le toca moverse por ese signo. Normal, la Lunita tan blandita, ella, tan empática, tan dispuesta a la protección y al sacrificio y la ponen a recitar el guión del obsesivo, tormentoso, guerrero, controlador de Escorpio… No, querides, así las emociones no fluyen y la Luna, va de eso, de fluir, de un día arriba y otro día abajo y otro día de lado y otro del otro lado. Emociones, sí. Emociones y supervivencia. Claro que de sobrevivir Escorpio también sabe mucho. Así que es verdad que la Luna en Escorpio, proteger, protege sólo que a veces también hay que saber perder y dejar ir… ).

Y espero que esta presentación os resulte útil porque la Luna llega muy, muy, muy dañada. Y ojo que, lo que siempre también os digo, que una Luna Llena ni os cambia la vida ni pepinos en vinagre. Es una Luna Llena y punto. Un plenilunio, plenilunio que nos puede alocar un poco y listo.

Y ni eso. Porque para que nos enloquezca y nos pegue fuerte cuanto menos sería necesario que nos afectase de alguna manera a nuestro propio natal: esto es, habrá nativos y nativas y natives a los que este evento les pase sin pena ni gloria.

¿Qué habría que tener en cuenta para esta lunación? Pues, como siempre, los grados, los aspectos y el regente. Os los resumo: la Luna está por el grado 7 —fijaós que, grado arriba, grado abajo, esta es la zona candente de los signos fijos que no paro de marcar y de marcar—. Pues eso ya es una cosa.

Pero es que sigo. La Luna tiene oposición de —tomad aire que la lista es larga— Mercurio, Venus, Urano y del Sol (claro, por eso es Luna Llena). Esto ya os puede dar una idea de la cantidad de emociones y del ajetreo y del mal de estómago y de rencores y de quebraderos de cabeza que padece la luminaria.

Pero es que además… hay cuadratura de Saturno en Acuario. Una cuadratura muy tristona, limitante, frustra, deprime y lo que os de la gana.

Finalmente, Marte, regente de la lunación, se encuentra en mal estado cósmico en Cáncer y en trígono a la Luna. No sé si esto mejora el evento: diría que no mucho; o quizá, al menos, le permite a la Luna salir de cierta inercia y moverse un poco, pues se trata de una Luna muy fija, enganchada a este o aquel sentimiento y de ahí cualquiera la mueve.

Pues todo eso para la madrugada del martes. Y que no sea que no os avisé, querides.

Ya os digo que el resto de la semana se mueve con aspectos menos carismáticos —pero claro, estamos bajo los efectos de la lunación. Así también el mismo martes 27 Plutón inicia su movimiento retrógrado. Lo hace en el grado 26 de Capricornio y el resto de información buscadla en otras fuentes porque yo, francamente, paso.

El viernes 30 sí merece la pena ser examinado. Por un lado, Mercurio en Tauro le dibuja un sextil a Neptuno en Piscis y, ¿por qué no?, nos podemos comunicar con sensibilidad y también de manera práctica y, desde luego, lo poético se nos viene arriba y qué lindo sería que todos viviéramos en este sextil perpetuo en lugar de echando pestes por la boca. El grado es el 22, por si queréis chequearlo.

De todas formas, el aspecto del día es la conjunción anual del Sol con Urano en Tauro. ¿Que en qué grado? ¿Todavía os atrevéis a preguntarme? ¡En el grado 10, querides! ¡No podía ser otro!

Ya vimos allá por finales de enero y principio de febrero cómo algunos Tauro pegaban su portazo a lo Pimpinela con la pareja, aumentaban las discusiones o la necesidad de libertad y de propia expresión. El tema continua. Y si eres además de quienes cumple por estos días, el tema no solo continúa, sino que impregnará todo, todo, todo tu año hasta que vuelvas a cumplir en el 2022. He dicho.

¿Qué más? El resto son los aspectos del domingo 2: ojito, por cierto con el domingo y el lunes porque la Luna anda por Acuario, se junta a Saturno y cuadra esos que se quedaron muy sensibles después del plenilunio, plenilunio. Vamos, como una especie de golpe de fiebre o de mala leche o de tristeza.

Eso sólo por la Luna. Pero además tendremos:

— Un trígono de Mercurio a Plutón, de Tauro a Capricornio. ¿Y por qué no? Pues no viene mal para manipular a la gente con mano izquierda, pedir favores a altos cargos, acudir a una cita con el terapeuta o someterse a una super sesión mía de coaching, por poner unos ejemplos.

— Luego tendremos un muy, muy, muy, muy, pero que muy lindo sextil entre Venus en Tauro y Neptuno en Piscis. El grado sigue siendo el 22 y favorece lo romántico, mis querides, lo MUY romántico. Casi hasta el empalago. Menos mal que Tauro permite que la cosa no sólo se quede en energías y en espíritus, sino que les da una materialización y de pronto las auras del amante adquieren texturas, sabores, olores y sonidos. Un aspecto para la sinestesia del arte y del amor. Hasta aquí puedo leer.

***

Y esto fue. ¡¡¡¡¡Yeah!!!!! Yo no sé vosotros, pero qué bien me lo paso redactando estas líneas. Las he escrito a ritmo de Pomodoro. Por poco me olvido de respirar.

El resto, lo de siempre, que ando por facebook, instagram , youtube y twitter y que me ayuda un porrón que compartáis por aquí y por allá estos requeboletines. 

Por cierto: ya está el vídeo del mes. Anda, pasáos a saludar por youtube. Que no muerdo y está simpático aunque a veces me da la impresión de que no me ve ni el Tato.

Recordad también que tengo una entrevista muy guasona y con fotos intergalácticas que espero difundais de buenísima gana.

Y las gracias. Las gracias, gracias, gracias. Danke schön. A quien me lee, me comparte, me hace consultas, me escribe por privado, por telepatía, se apunta a mis talleres, me hace cosquillas virtuales y toooooda la demás mandanga.

Preparades, preparades, preparades, preparades.

Imagen de OLEKSII ALIEKSIEIEV en Pixabay

 

 

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cuando envías un comentario estás aceptando la política de privacidad de Mochila Astrológica.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.