De la Luna Llena en Leo y esas interpretaciones que pecan de optimistas

Boletín Astrológico: del 25 al 31 de enero del 2021


Que sí, que lo sé, que me he retrasado —que me puse en sombra, a lo Mercurio. Pero es eso que os contaba en este último post: después del super taller del sábado (gracias, gracias, gracias, gracias) y de las palizas de curro ya me tocaba rendirle un poquito de tributo a mi casa V con su correspondiente homenaje.

Hoy martes, entre consultas y planificaciones, pues me he buscado hueco para el Boletín. Porque las cosas como son: una semana sin el Boletín Astromochilero no es la misma —además de que me llenáis la bandeja de entrada de Facebook, sobre todo de Facebook, con la pregunta de «Hey, ¿qué pasa? ¿Dónde está el boletín?».

Bueno, pues aquí está. Afortunadamente para mi no se trata de una semana con muchos aspectos —lo cual me ahorra trabajo pero por otro lado me inclina a rellenar la crónica con otros detalles. Voy a intentar, para esta ocasión, quizá ser un poquito más escueto.

¿Qué es importante en la semana? Pues tenemos a Mercurio retrógrado y también una Luna Llena o plenilunio, plenilunio del que he oído por ahí barbaridades que me han hecho llevarme las manos a la cabeza —pero en fin, para Astrólogos y Astrólogas, colores, y lo mismo para maneras de entender la Astrología, sólo que pienso que habría que gastar un poquito de más cuidado con los mensajes y os análisis que se comparten.

Y poco más que señalar. Bueno sí, que seguimos todavía bajo los influjos de diferentes tensiones que se iniciaron a mediados de enero —temas del novilunio, novilunio; planetas mal puestos, cuadraturas, conjunciones y demás y que siguen muy, pero que muy presentes, ¿vale? Recordad que, en mi opinión, empezamos a asomar la cabecita a partir del próximo mes. Y no es que enero sea lo peor de lo peor; pero febrero mola mucho más y siempre aplicado a vuestra propia carta.

Y ahora sí. Nos plantamos en este martes 26 de enero con la cuadratura entre el Sol y Urano en el grado 6, desde Acuario a Tauro. Ya sabéis que los acuarianos son los que cumplen por estas fechas y los grandes protagonistas del año y a punto de vivir una suerte de cambios relevantes en sus vidas. No lo digo desde un punto de vista ni positivo ni negativo: Júpiter anda por su signo; Saturno anda por su signo; Urano lleva tiempo dándoles un poquito de guerra… en fin un periodo de responsabilidad, de asuntos de paternidad o relacionados con el jefe o autoridad, también de formas de generar recursos y de hacer dinerito y otro montón de cosas que a veces les provocará esta sensación de sentirse entre rejas.

Y obvia decirlo pero lo repito: no todos los acuarianos y las acuarianas lo vivirán de la misma manera. Y por supuesto que juega y mucho el papel de qué planetas personales tengo en el signo —me vale también el Ascendente— y el grado. El gradito donde están colocados esos planetas.

Para muestra un botón, la cuadratura de hoy entre el Sol y Urano, repito, en el grado 6. Nada nueva porque se lleva produciendo ya un par de años pero puede conducir a nerviosismo, tensión, cambios inesperados, arritmias, ansiedad, energía desbocada.

De nuevo esta tensión forma parte de la Luna Llena del próximo o plenilunio, plenilunio: una Luna Llena fija y bien cuadradita en toda regla.

Seguimos. Lo hacemos el jueves 28 o día del plenilunio, plenilunio, que viene, además, con otros aspectos muy relevantes.

— por un lado, la conjunción entre Venus y Plutón en Capricornio y en el grado 25 para que os sintáis sexys, guapes, profundes, celoses y tooooda la mandanga. Para no soltar a la pareja ni con torta. O para hacer un trabajo terapéutico en el tema de relaciones bien provechoso. Que vigilen el día los nativos y nativas venusinos.

— por otro lado, la Luna Llena o plenilunio, plenilunio. Queridos y queridas: la Luna Llena, como tal, implica lo de siempre: Luna y Sol opuestos en signos de elementos compatibles y de la misma modalidad y polaridad. Aquí, en este caso, pues tenemos a la Luna en Leo opuesta al Sol en Acuario y ambos en el grado 9.

Oposición en toda regla, tensión, necesidad de reajustes, de llegar a un acuerdo, emociones algo agitadas y quizá, también por ser un plenilunio, materialización. Listo. Luna Llena. Evidentemente luego tenemos que mirar el resto de aspectos y la situación del regente. O al menos, así haría yo un análisis en caso de que alguien me haga una consulta —y también a sabiendas de eso que repito y repito: que las lunaciones no te cambian la vida ni de coña. Que se tienen que juntar muchos más elementos para que una lunación se potente (arriba y en tu propia carta). Y que puestos a elegir, los novilunios son más poderosos que los plenilunios, plenilunios.

En fin, toda esta chapa viene porque me ha escrito mucha gente preguntándome por la megaluna de la semana, y que si super día afortunado, que si los Leo van a fliparlo y un montón de cosas bastante incoherentes. Repito: para Astrólogos y Astrólogas, colores; pero de verdad que no vendría mal desarrollar un poco de pensamiento crítico antes de creerse a pies juntillas cualquier mensaje que circula por las redes y demás.

Incluso yo mismo os animo a no creeros nada de lo que se cuenta acá en los Boletines y mejor experimentáis por vuestra cuenta. Y, de nuevo, esta es mi manera de trabajar con la Astrología, es cómo imparto en los talleres, es la que he aprendido y es la que uso en las consultas.

Esto es: en las lunaciones se buscan los regentes. El regente de la Luna, que está en Leo, es el Sol. ¿Qué significa esto? Que cualquier planeta que se encuentra en Leo se encuentra gobernado o a disposición del Sol y que conviene ver cómo está el Sol en esa carta. Si miramos la carta del día de la Luna Llena, el Sol se encuentra en Acuario —no su mejor momento— y viene de una conjunción con Saturno —mala—, de una cuadratura a Urano —oh, oh—  y va camino de una cuadratura a Marte en Tauro —un Marte chungo y una cuadratura poco agradable.

Es verdad, que de camino a la cuadratura, antes se encuentra con Júpiter —bueno, sí; pero no os lo termino de comprar porque los otros aspectos son muchos y pesados. Es más: la Lunita leonina se encuentra todavía bajo una muy poco agradable oposición de Saturno —muy, muy, muy mala.

Total, que por ningún, por ningún, por ningún lado se trata de un plenilunio, plenilunio ni fácil ni positivo. Viene muy tenso, trae muchos problemitas de ego y se le puede ir la olla con el melodramatismo en cualquier momento. Tampoco es que se al colmo de las desgracias pero de ahí a describirlo como una de las lunaciones más positivas del año… me parece muy osado por no usar otros adjetivos peores.

Así que ojito si el día se notan los nervios más a flor de piel, si la gente anda un poco sensible, si se os va la mano con los gastos, la generosidad y las promesas. Pensad que apenas un ratito después del plenilunio, el Sol se une a Júpiter —que sería lo bueno de todo el evento. Y que Júpiter exagera, sobre todo con tensiones.

En fin. Esa fue mi opinión sobre la lunación. Ya os la colgaré para que la veáis y podéis seguir opinando, conjeturando, comparando y sobre todo experimentando.

¿Qué más sucede? Poco más: el sábado 30 y con la Luna ya en Virgo, Mercurio inicia su retrogradación oficial en Acuario y en el grado 26. Lo de siempre: que cuidadito con las firmas importantes, que se recomienda una copia de seguridad o contar con algún despiste, que mejor —en esto sí soy un poco cuidadoso— no comprarse aparatos electrónicos ni bicicletas ni autos ni patines eléctricos— y que de paso aprovechéis para estudiar, leer apuntes pendientes, charlar con viejos amigos y ese tipo de cosas, que para eso la energía es muy afín.

Esto no implica —como siempre, como siempre— que cada persona experimente la retrogradación a su manera.

Chim-pón.

***

El resto, lo de siempre. Que me sigáis por las redes: facebooktwitter, instagram y youtube.

Por cierto, que ahora un poquito más liberado me va a dar tiempo a terminar de recomponer la agenda de febrero que sé que os tengo a unas pocas y otros pocos pendientes de confirmar cita. ¡Ya estoy en ello, prometido! Febrero ya parece bien completito. Al los nuevos y nuevas les puede tocar esperar hasta marzo.

Y las gracias. Las gracias, gracias, gracias. Danke schön. A quien me lee, me comparte, me hace consultas, me escribe por privado, por telepatía, se apunta a mis talleres, me hace cosquillas virtuales y toooooda la demás mandanga.

Emilio

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay

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