Piscis y el mar y la disolución

Boletín Astrológico: del 3 al 9 de febrero del 2020


A ver. Ayer echaba cuentas y tampoco es que se me den muy bien los números, pero no puede ser que tenga una base de datos con más de mil cartas, que cada semana me lean un porrón de personas en las cuatro esquinas de este mundo redondo, que si followers por aquí y seguidores por allá y que luego las opiniones de Facebook sólo tenga quince reseñas…

Venga, mochileros, venga mochileras, no seáis vagos. Si os gusta lo que que escribo, si os funcionaron mis consultas, si mi bigote os apasiona u os reís con las chorradas astrológicas a pesar de vuestro escepticismo, hacedme el tremendo favor de clicar aquí, en las reseñas feisbukianas, y me dejáis las cinco estrellas o las seis si se puede.

Por fa, por fa. Es que en este mundo virtualizado todo funciona con reseñas o sí o sí. Y en Alemania más y eso que los estudios demuestran que muchas de estas opiniones son manipuladas para controlar nuestro consumo.

Pero eso, que seáis valientes, que me soltéis un par de piropos. De los honestos. Danke schön.

También es verdad que tenía que meter algo de relleno al inicio del Boletín pues, si no ,me daba la impresión de que iba a quedarse corto. No tenemos una semana tan novelera como las anteriores —una vez estrenado el año, con los eclipses vividos y con Saturno alejándose de Plutón pues todo es un coser y cantar.

Son aspectos menores los de esta semana, ninguna configuración importante pero sí un par de cambios planetarios y ese Mercurio que ingresa en Piscis y que pronto comenzará con su retrogradación.

¿Lo analizamos?

Pues directos con el lunes 3 que empezamos y con el Mercurio que sale del lúcido, desapegado, ágil y a veces obsesivo Acuario para ingresar en el difuso, intuitivo, compasivo y embustero Piscis.

A ver, Piscis no es un mal signo —bueno, yo pienso que ser Piscis es un coñazo pero no voy a entrar en subjetividades y en sus retos y karmas, que los trae fuertes—, lo que pasa aquí es el famoso tema de las dignidades: Piscis mola para la Luna, para Venus, para Júpiter… para planetas donde uno puede fusionarse, cuidarlo, dar amor y recibirlo, a los animales, a las personas, al planeta, al universo al completo.

Pero Piscis y Mercurio… no y no, porque Mercurio necesita claridad para sus procesos mentales y la bruma de los peces no le conviene. Es esto que os tanto os repito, que los antiguos decían que Piscis en Mercurio se encuentra en destierro y en caída, o sea que funciona con trabas.

Esto implica que los nativos con esta configuración sufran periodos de dudas, se levanten con la nube negra en la cabeza, pierdan cosas, puedan ser estafados o se les olvide pagar el alquiler o llamar al fontanero para reparar esa avería, todo muy de su opuesto Virgo y también de los signos de tierra; vamos, que Mercurio en Piscis, de práctico tiene poco.

Y esto os lo digo yo que lo tengo en mi natal y puedo resumiros mi vida a base de extravíos, despistes, llaves que se quedan dentro de casa y carnets olvidados en el paseo marítimo de Málaga porque me quedé obnubilado con las luces de la tarde.

Evidentemente, ahora con la nueva Astrología, uno puede siempre darle la vuelta a la tortilla y ver los aspectos más positivos de cada configuración: Mercurio en Piscis capta rápido el lenguaje simbólico, posee una fantasía potente, un pelín auto engañosa y son amables y compasivos con el trato. Piscis cuida —y junto con Acuario— tiende a cierta marginalidad: así que un Mercurio en Piscis puede captar y trabajar bien con personas que tengan necesidades de aprendizajes diferentes a la normativa impuesta por Capricornio.

¿Quedó más o menos claro? Entramos entonces en un periodo mental —Mercurio— más gobernado por el sentimiento que por la razón y con posibilidad de algún despiste o autoengaño. Y hasta aquí todo medio pasable si no fuera porque el 16 de febrero Mercurio, además, se pondrá retrógrado.

A mi me la suda un poco porque ya vivo en un estado generalizado de anonadamiento pero a muchos de vosotros sí podría daros duro. Pensadlo: Mercurio en destierro y en caída y encima retrógrado. Así que habrá que repasar las recomendaciones para este periodo, que si hacer copias de seguridad del ordenador, que si no comprar aparatos electrónicos, que si contar con cierto zigzagueo a la hora de comunicarse… Zigzagueo y zozobra a la que Piscis ya está habituado.

De todas formas, ya lo hablaremos cuando se aproxime la fecha.

Además, el lunes Venus le dibuja un sextil a Saturno en Capricornio. Os recuerdo que Venus —también pisciano— andó muy activo y lindo esta semana pasada. Puede haber traído amores, cumplidos, mucha fantasía y creatividad. Esperemos que los aspectos a Plutón y a Saturno le permitan bajar a tierra tanto nube de algodón rosa.

Para el miércoles 5 tenemos un sextil entre Mercurio en Piscis y Urano en Tauro. Es un buen sextil y sirve para apoyar a este Mercurio un poco torpe, agilizarlo, regalarle ideas frescas y muy originales. Veis entonces que cada planeta en un signo tiene sus propios significados pero que los contactos con otros planetas pueden mejorar o perjudicar su naturaleza. De nuevo, este sextil a Urano en Tauro lo beneficia: ¡bien! Grado 2, casi grado 3.

El viernes 7 tenemos otro cambio planetario. Venus ingresa en Aries y, ojito, porque este Venus —de nuevo nos remitimos a la Astrología Clásica— tampoco se encuentra muy a gusto, está en destierro. Fijaos que esto va a implicar que nos metemos en un mes de febrero donde algunos asuntos quizá funcionen a medio gas: los asuntos mercantiles, de aprendizaje, transporte y comunicativos —por Mercurio— y los asuntos amorosos y estéticos —por Venus.

Con todo, esto no deja de ser una generalización muy bruta: recordad que cada carta es un mundo y que luego tenéis que cotejar lo de arriba con vuestro propio tema. Eso o apuntaros a mi curso o reservaros una consulta.

Siguiendo con la línea también constructiva, y buscando siempre el otro lado de la moneda, Venus en Aries viene a endulzar la vida de los carneros y el resto de signos de fuego. Fiestas, polvos rápidos, un poquito de deporte, un cambio de look espontáneo… de eso va este Venus que quiere las cosas para ayer. Hasta el cinco de marzo.

Nos despediremos de la semana el domingo 9 con la Luna Llena en Leo, plenilunio, plenilunio. Repetidlo conmigo porfa, dejad que la palabra se apodere de vuestro cuerpo, es una hermosura: plenilunio, plenilunio, plenilunio…

En esta ocasión se oponen Luna y Sol, desde Leo a Acuario y en el grado 20. Una lunación romántica, melodramática, que no sabe decidirse entre la libertad y las ataduras, entre mandar o que le manden. Y con un Marte en Sagitario haciéndole buenos aspectos: ideal para una escapada de fin de semana, loca, aventurera y con mucho bamboleo.

Buscad en vuestra carta si hay algún punto importante por la zona: grado 20 de Acuario, grado 20 de Leo. Si no, que le den por saco al plenilunio y disfrutad de esa Luna loca de todas formas.

***

Se acabó. Os cuento lo de siempre. que podéis seguirme por las  redes, por facebooktwitter, instagram y youtube. Que tendremos un curso muy chulo en marzo para los que viváis por esta húmeda —que no nevada— Berlín ¡y que me encantaría leer vuestras opiniones, recomendaciones, estrellitas y piropitos en este enlace!

(Y si no os funciona el enlace —que repito, es este— pues con que os vayáis al grupo de Mochila Astrológica de Facebook y al apartado de opiniones que queda a la izquierda, pues listo).

Ea, geliz semana, feliz viaje,

Emilio P. Millán


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