Boletín Astrológico: del 12 al 18 de agosto 2019


Buenas tardes, mochileros. O buenos días. O buenas noches. Aquí en Berlín, desde luego,  sigue siendo buenas tardes; una tarde larga, celeste, algo húmeda y a veintisiete grados. Así no hay quién trabaje, ni quién escriba; los parques y los lagos están demasiado deliciosos,  la gente en la calle demasiado guapa y todo atenta contra mi concentración. Pero es que desconcentrado, retrógrado e improductivo me la pasaría viviendo en un continuo verano.

Y más verano, imposible —al menos, en el hemisferio norte— porque mientras redacto estas líneas, Mercurio está a requetepuntito de ingresar de nuevo en Leo. Eso significa, que si os muestro la carta del cielo, os vais a encontrar al Sol, Mercurio, Venus y Marte rugiendo feroces, creativos, aniñados y con muchas ganas de vacaciones.

Pero esta es una noticia de hoy domingo, y que ya anuncié en el Boletín pasado. Ahora nos concierte la semana que estrenamos: la que va del 12 al 18. No trae demasiados aspectos —poca cosa, a primera vista— pero habrá Luna Llena —plenilunio, plenilunio—, una linda conjunción amorosa y el cambio de Marte de signo. No sólo eso, el lunes nos estrenamos con super evento.

Bueno. A ver. Tampoco es el eventazo del siglo, pero está bastante, bastante, bastante guay. Me refiero a que Júpiter despierta de su retrogradación. ¡Yeah!

Júpiter es el buenazo de los planetas, el Gran Benefactor, que lo llamaban los antiguos por sus cualidades de humedad y calidez, lo que resultaba propicio para que se diera la vida. Ya sabéis que se dice que Júpiter expande a su paso por las casas y al contacto con otros planetas —lo que no siempre es tan óptimo, por ejemplo, si se quiere perder peso— y que suele otorgar buena suerte. Por eso se piensa que los Sagitarios son unos suertudos; y en cierta medida, también los Piscianos. Ambos signos —Sagitario y Piscis— están regidos por Papá Júpiter.

Y siguiendo un poco con la clase, siempre tenéis que tener en cuenta que hay planetas que se llevan mejor con algunos signos y peor con otros. Y Júpiter se lleva muy, muy bien en Sagitario. Por tanto, el hecho de que despierte va a poner en marcha toda la maquinaria de sus posibles significados: de justicia, de viajes, de dinero, de sabiduría, de optimismo, de filosofía, de llegada de niños…

De nuevo, lo mismo que os comentaba la semana anterior: levantad vuestra carta y buscad en qué casa tenéis a Sagitario. Buscad también si tenéis planetas presentes. Eso os dará pistas de las posibles interpretaciones del área en vuestras vida que podría —digo sólo eso: podría— despegar. También tenéis el especial sobre Júpiter en el Sagitario, con un apartado dedicado a las predicciones, unos vídeos. Aquí os lo dejo. Y por último, como super guinda del pastel, siempre podéis encargarme un coaching astrológico, una lectura de vuestra carta, super completa; para mirar qué pasa no sólo con Júpiter, sino también con el resto de planetas, para saber qué olas cósmicas os toca surfear y para resolver vuestras dudas y dejaros claro si os conviene mudaros de casa, pegarle una patada a la pareja o compraros una iguana de mascota.

Y ojo, que Júpiter mola mucho, pero tampoco lo hipervaloremos. Da sus regalitos. Y es cierto que agosto llega y sigue muy positivo: pero seamos realistas, no nos montemos en la nube —Neptuno hace cuadratura— ni nos contemos el cuento de la lecherita. Falta mucho para que os den el Óscar. Ni siquiera para que os nominen.

Remato diciendo que Júpiter despierta justo en el grado 14. Si tienes la Luna, el Ascendente o el Sol cerca —como mi amiga Robotita— pues lo mismo te lleva de viaje, o te tiene confiado en la vida o te sientes con ganas de comerte el mundo. Pues a comer.

Curiosamente el mismo lunes 12, otro planeta cambia de movimiento. En este caso se trata de Urano en Tauro, que inicia su retrogradación. De nuevo aquí saco la pizarra para contaros que tenemos varios tipos de planetas:

— los personales: Sol, Luna (son las luminares); Mercurio, Venus y Marte.

— los sociales: Júpiter y Saturno.

— los transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón.

Esto ya lo he contado otras veces: que las retrogradaciones que más nos afectan son las de los planetas personales. Luego la de los sociales. Y que las de los transpersonales nos las podemos pasar por el forro —al menos, a niveles muy terrenales. Tienen su valor en Astrología Mundial, cierto; pero sus efectos se sienten muchísimo menos en el día a día.

Entonces, el hecho de que Urano retrograde —planeta transpersonal— pues tampoco es un super evento ni el mega drama ni que las comunicaciones se corten ni los teléfonos se rompan. Quizá sí resulte interesante saber que se detiene en el grado 6 de Tauro y que si cumples por el 26 de abril, pues lo mismo tienes problemas para dormir, los nervios no te dejan, calambrillos aquí y allá y muchas ganas de renovarte. También me vale la Luna y el Ascendente por ese grado.

Sigo: el siguiente aspecto lo encontramos el miércoles 14 con una muy bonita conjunción entre Venus y el Sol, en Leo y en el grado 21. Amores, premios, dinero, reconocimientos, romanticismo, buena autoestima, ganas de brillar y de sentirse reconocido. En fin, un día muy lindo —si es que Leo está on fire este mes, celebrando sus cumpleaños entre amigos, bien rodeado, enamoradizo, generoso y disfrutón. A mi este tránsito me afecta por trígono; a ver si me dan una alegría al cuerpo, que últimamente no me llaman ni para insultarme.

Luego el jueves 15 tenemos nuestra Luna Llena del mes. El plenilunio. ¿De verdad no os parece linda la palabra? Podemos incluso combinarla. Decir: Plenilunio de agosto o plenilunio acuariano o —transformándola en adjetivo— instante plenilúnico plenilunado.

Pero eso. Chorradas aparte: sí, nos toca la Luna Llena. Acuariana, como bien os he mencionado, nerviosilla, con su insomnio. Amiguera. Mujeres hipersensibles e impredecibles; e igual con las emociones. Y es que la Luna se opone a Venus y el Sol no la recibe bien; y de pronto, todo el romanticimso del mes estalla por los aires y uno sólo quiere su espacio y que no le corten las alas. Grado 22.

Un día después, el viernes 16, continuamos todavía un poco revolucionados con la cuadratura de Mercurio a Urano, de Leo a Tauro, con problemas de concentración, necesidad de saltarnos las normas, de llevar la contraria, de buscar la polémica en cualquier debate y obsesionarnos, que a Urano también le dan estos brotes y se fija en algo y no lo suelta. Hasta que llega otro rayo uraniano y ¡zas! A otra cosa, mariposa.

Quizá prolemas con la tecnología, con la comunicación, demasiados mensajes en el teléfono, demasiados emails en la bandeja de entrada… Si de verdad notas que te afecta mucho, puede no ser sea mala idea desconectarte de las redes y dejar el teléfono en casa. Se dice que Urano tiene relación con el Ajna Chakra —el del entrecejo— así que de pronto —a pesar de la cuadratura— puede ser un buen día para meditar y sintonizar con esa frecuencia, que es otro tema típico de este planeta y de las personas uranianas: son como una antenita y están en un continuo estado de agitación y dan calambre sólo de verlos.

Y ya está…

Ah, no. Que el domingo tenemos cambio planetario: ea. Resulta que Marte sale de Leo e ingresa en Virgo. Eso significa que tenemos una semana leonina fuerte aún; y que luego, poco a poco, se irá desplazando la energía al recatado, racional, quisquilloso y servicial signo de Virgo.

La verdad es que, si lo analizáis, el cambio que se da en la rueda zodiacal entre Leo y Virgo es bastante bruto: si Leo lucha por ponerse en el escenario; Virgo se conforma con cobrar en la taquilla o con reparar luego las butacas, comprobar que las luces funcionan, barrer y cerrar el teatro.

Marte en Virgo —el Marte de mi padre, el Capricornio; madre mía, cuánta tierra— es un poco obsesivo en los detalles, perfeccionista, muy trabajador, atento, algo hipocondríaco, analítico, disciplinado y que todo quede bien ordenado, en su archivador correspondiente. En fin, un coñazo.

Claro, es verdad que aquí Marte —que va como las motos— se siente un poco atado, contenido en en Virgo, y no le queda más otra que currar, quitar esta manchita, reponer este botón o cambiarle la tierra a las macetas y enderezar los cuadros que estaban un pelín torcidos. Recordad que Virgo es un sino de naturaleza mercurial, esto es, que le da mucho al coco: como Marte representa la energía, la lucha, el movimiento veloz, pues con esta configuración el nativo va a pensar y mucho, habrá estrés mental aunque no lo exprese.

Así que nada: tiempo para limpiar las ventanas, el fondo del armario, darle la vuelta al colchón y terminar la declaración de la renta. Porque Marte en Virgo ama el detalle y se le da bien tenerlo bajo control. Tendremos hasta el 4 de octubre.

***

Y ya fue. El resto, ya lo sabéis. Os quiero decir que estoy muy agradecido con vuestros emailes últimos y con vuestras consultas: me da mucho gusto mirar la agenda y verla llena de citas para las próximas dos semanas. Gracias, gracias, gracias. Las lecturas siguen siendo aquí en Neukölln o por Skype. Para más información, pues podéis escribirme por acá o por info@mochilastrologica.com.

Además, gracias a vosotros —y animado por vosotros— me embarqué en unos cursos de Astrología Tradicional mega cojonudos y mega jodidos. Todo sea por convertirme en el Mago Merlín o por buscarme una excusa para vestir túnica y un gorro picudo con estrellas pintadas (sin ropa interior debajo, claro).

Lo demás es lo de siempre. Podéis seguirme por las redes, que le deis a los Likes, que me tenéis por facebook, twitter, instagram y youtube aunque a veces no me asome ni para saludar. Ah, y que os suscribáis a la newsletter, así os llegan los boletines y el resto de artículos que voy subiendo. 

Os abrazo telepáticamente desde Neukölln, Berlín. Nos vemos pronto, muy pronto.

Emilio P. Millán

(Foto. Fte. https://www.freepik.es)

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