El rey león. Leo y la admiración hacia el padre.

Leo: centro, corazón, estrella y soberano del zodiaco


Todo el mundo debería tener derecho a quince minutos de gloria,
Andy Warhol

 

Dejadme que os cuente una cosa…

Estrené esta serie de los arquetipos del zodiaco a finales del año pasado. Sucedió en octubre, así que el especial trató sobre Escorpio, el signo que le correspondía al mes. Desde entonces, respetando la cronología y a razón de artículo mensual, he continuado escribiendo sobre la rueda del horóscopo.  

Y aquí viene el dato curioso: Si bien me llegaron reclamos y peticiones por parte de algunos nativos, los que más me han solicitado su especial han sido los Leo. A veces, de manera juguetona. Otras, un tanto exigentes y ofendidos:

– Oye, ¿y cuándo el artículo sobre Leo?

o…

– ¿Pero por qué no escribes sobre nosotros?

o…

– Ahora el mes que viene ya nos toca, ¿verdad?

Existe en este signo una naturaleza innata que precisa ser expuesta. En el centro. Bien visible. Para su propio deleite y el de los demás. Y si Escorpio adoraba las sombras y prefería trabajar entre bambalinas, Leo, que le hace cuadratura, simboliza el brillo gozoso de la propia existencia, la magia de la autoexpresión.

Así que apartémonos a un lado para ceder paso a este signo. Contemplemos el porte erguido, la melena rizada, la esencia majestuosa que desprende mientras se dirige a su trono. Aguardemos a que tome asiento. Observemos cómo se acomoda los lujosos ropajes. Habrá un momento de respetuoso silencio. De deslumbramiento. De expectación. Entonces se dirigirá a todos nosotros con las más sabias y justas palabras.

Démosle la bienvenida a Leo: El exuberante rey del zodiaco.

Breve clase de Astrología sobre Leo

Ya lo sabéis quienes me leéis: me encanta y me parece importantísimo considerar las características básicas de cada arquetipo. En el caso de Leo, nos encontramos a un signo de fuego, polaridad masculina y cualidad fija.

Del fuego se ha hablado largo y tendido en este artículo, pero a modo de resumen os indicaré que representa una fuerza idealista, intuitiva, enfocada en el futuro y la acción. El fuego siempre es masculino, es decir, implica un movimiento excéntrico que no pretende atraer resultados sino partir a la consecución de estos.

Como signo fijo, Leo nos remite a la estabilidad, la concentración y la plenitud. Su misión es conservar y perpetuar la energía a un nivel determinado. Para entender esto podemos regresar a la metáfora del elemento fuego: Aries representa el chispazo inicial, violento, creador, nacido de la nada o el vacío; Leo, por su parte, simboliza la llama u hoguera perenne. Leo arde. De manera constante. Ni más ni menos. Ese es su estado. Por último, Sagitario, como ya vimos, representaría las brasas ligeras, volátiles, dispuestas a colonizar nuevos territorios.

Esta fijeza leonina le aporta al signo mucha persistencia, fidelidad e incluso obstinación. Puede pecar de inflexible y tirano pero bien es cierto que él cumple con sus objetivos, mientras que Aries y Sagi se la pasan por ahí cambiando de opinión y dando vueltas a lo loco.

El niño sol de los teletubbies.

El niño sol de los teletubbies es un auténtico arquetipo leonino. (Fte. Teletubbies).

De acuerdo con el orden zodiacal, Cáncer precede a Leo. El cangrejo representa el hogar, la familia, el núcleo protector para que la persona dependiente consiga desarrollarse. Sin la nutrición y el refugio canceriano, todo niñito recién nacido muere. Ahora, en Leo, la criatura ha crecido y se ha transformado en un estupendo adolescente. Rebosa vitalidad. Se siente con unas ganas tremendas de salir a mostrarle al mundo de lo que es capaz. Y eso hace Leo: le dice adiós a la familia y parte en busca de aventuras y enamoramientos; un poquito soberbio, envalentonado y, en más de una ocasión, un tanto inmaduro.

Leo, por tanto, se vincula fuertemente con la juventud, ese período entusiasta de emociones exaltadas y melodramáticas. Nos remite al calor veraniego. Al romance. A las juergas y las vacaciones.

Además, vamos a descubrir en este arquetipo un principio patriarcal. ¿Recordáis cuando hablábamos del eje Cáncer/Capricornio como representación de la dualidad madre/padre? Pues algunos autores defienden también esta relación entre Cáncer -la madre, la Luna– y Leo -el padre, el Sol.

De hecho, en ocasiones, los nativos de Leo -o con ascendente o fuerte Leo en la carta- pueden sentirse deslumbrados por la figura paterna. Colocan al padre en un pedestal. Lo endiosan y rinden tributo. También se repiten los casos opuestos: el leonino detesta al padre, no lo considera una figura de honor y lo repudia casi de manera insana por el resto de sus días.

De una u otra manera sí podemos afirmar que Leo, como arquetipo, puede ser un excelente padrazo. Lo más probable es que la vida le permita desempeñar este rol: ya sea con sus propios hijos o bien con los alumnos, colegas, el equipo de trabajo o incluso aquellos que puedan actuar como súbditos.

La clase de Astrología sobre Leo se prolonga

Siguiendo con la rueda, opuesto a Leo descubrimos a Acuario. El Aguador simboliza los imprevistos, la ruptura de lo establecido, la anarquía y el sacrificio del ego por un bien comunitario. Como signo contrario, Leo nos remite al orden, la monarquía y la expresión exagerada del brillo interno.

En realidad, se trata de dos arquetipos bastante transgresores e individualistas que, sin embargo, necesitan del grupo: Acuario para la consecución de sus ideales, Leo para obtener reconocimiento.

Una manera fabulosa de comprender la energía leonina es acudir a su regente. Este no es Marte, ni Júpiter, ni Plutón ni ningún puñetero cinturón de asteroides. No, no y no. El regente de Leo es el Sol. O, si se me permite, el Superpoderoso, Único, Supremo e Inigualable Sol.

A partir de ahí, el resto es tirar del hilo: Podemos, por ejemplo, recrearnos en el prodigioso culto rendido a nuestra estrella a lo largo de de la Historia. Evocar a Horus, Ra y Atón, en el Antiguo Egipto. A Utu, de los mesopotámicos y a Helios, de los griegos. En la cosmología inca sobresale Inti; Ehki lo hace en la vasca y Huitzilopochtli en la mexica. Todos respetados y temidos dioses solares. A veces, benévolos y creadores; otras, crueles y déspotas.

Como Leo es un arquetipo muy sabio, reconoce en su interior esta divinidad. Entiende que puede y debe mandar. Ahora bien: según aspectos y el desarrollo personal, el nativo leonino podrá convertirse en el más justo, sabio y generoso de los reyes o en el más joputa

Siguiendo con la analogía del Sol, sabemos que este ocupa el centro de nuestro sistema solar. Irradia calor y atrae con su masa al resto de planetas que orbitan alrededor. Fijaos que de nuevo estamos ante una increíble analogía sobre el arquetipo: Leo busca el escenario, el centro, el foco de atención. Su psicología lo incita continuamente a expresar -a irradiar, de dentro hacia fuera- su verdadera naturaleza. Se trata de un ser carismático, sincero, energético, que atrae a los otros y a su vez los calienta y estimula. Leo tiene, por tanto, una tendencia centralizadora; organiza y cohesiona los grupos. Se dice, además, que son excelentes motivadores. Son los coach del zodiaco.

Ahora quisiera pediros un momento de reflexión. Decidme: ¿Cuáles son los puntos más importantes de una carta natal? Son todos. Sí, por supuesto, es cierto. Pero si andamos cortos de tiempo y necesitamos un análisis express, ya sabéis que yo recomiendo el estudio de tres puntos: el Ascendente, la Luna y el Sol.

Así, el signo y la casa donde caiga el Sol en vuestra carta van a expresar muchísimo de esta naturaleza leonina. Serán el área y la forma donde cada uno de vosotros, de manera personal, única y genuina, buscaréis brillo. Será vuestra batería. El centro alrededor del cual gira buena parte de vuestra existencia. Einverstanden?

(Sé que lo he simplificado mucho pero creo que vale para el caso: para que comprendáis el poderío de Leo y, por supuesto, el de cada uno de vuestros soles).

Ego, mitos, escenario y aplausos para Leo

Así que tenemos en Leo a un signo muy potente, centralizador, autoexpresivo. Su autoestima es inmejorable: siente fascinación por sí mismo. En consecuencia, parte de su psicología vendrá motivada por esta necesidad de compartir con los demás su adorado ser interno. ¿Y cómo lo hace? Exponiéndose. Creando. Buscando impresionar y ser reconocido por sus creaciones.

He aquí donde comienza el gran aprendizaje de Leo. Recordemos que es una energía juvenil, inmadura. Parte de su tarea será desprenderse de antojos de adolescente y, sobre todo, romper esa dependencia de la valoración externa. Si no, aparecerá el leonino arrogante, endiosado, egocéntrico. El ser caprichoso y superficial. Extremadamente inseguro. Hipersensible. Y, sobre todo, muy solo. Solísimo en su trono.

Resulta interesante echar mano a los mitos. Se cuenta que el primer encargo que le hicieron a Hércules fue matar al león de Nemea y despojarlo de su piel. El león tenía aterrorizada a la población y Hércules lo enfrentó con diversas armas (arco y flechas, un garrote de olivo, una espada de bronce). No le funcionó. Al final, acorraló al león, lo obligó a meterse en una cueva y allí, en la oscuridad, pudo estrangularlo. Muchos han relacionado a este mito con el arquetipo leonino: el león representaría el ego, que todo nativo de Leo debe aprender a dominar. No sirven armas externas; la batalla se hace cuerpo a cuerpo, a solas, en la oscuridad de la cueva.

Otros autores lo relacionan con el mito de Perceval que partió en busca del Santo Grial y casi lo consigue. Durante sus aventuras, Perceval se encontró con el Rey Pescador. Este era un monarca lisiado que custodiaba el Santo Grial. Entonces, ¿qué sucedió? Que Perceval no le planteó al soberano la pregunta adecuada. No fue capaz de preguntar con humildad. Así descubrimos otras de las tareas pendientes de Leo: convertirse en un ser más humilde. Así hallará su verdadero Santo Grial.

Además, conviene recordar que el regente de Leo, el Sol, representa la luz, lo visible, lo expuesto. La oscuridad le resulta difícil, tenderá a evitarla. Así, Leo debe aprender a encarar y aceptar que existen facetas de su vida -y en la de los otros- que son profundas, subconscientes, menos luminosas, retorcidas y difíciles de gobernar.

El cine está repleto de representaciones leoninas. Aquí, en El Mago de Oz, el sentimental león quiere aprender a ser valiente

Sentimentales, apasionados, enamoradizos, como órgano principal del cuerpo a Leo se le asigna el corazón. A su vez,  se relaciona con los niños, los deportes y el juego; hay algo lúdico, humorístico y un tanto competitivo en su ser. Y si bien el cine es pisciano o neptuniano, cualquier actividad sobre un escenario o bajo las cámaras vibra intensamente con la energía leonina: entonces Leo expresa su hermosa naturaleza creativa, remueve al público emocionalmente y este lo reconoce, admira y agradece mediante aplausos y ojitos brillantes.

El significado de los planetas en Leo

En toda carta natal, el Sol y cualquier planeta situado en Leo -así como la casa que ocupen- revelarán algunas de las características mencionadas a lo largo del artículo: habrá fijeza, brillo, seguridad, dominio y necesidad de expansión. Por supuesto, siempre debemos tener en cuenta el resto de aspectos de la carta; ya lo sabéis, cada carta es un mundo y aquí estamos tratando el arquetipo en estado puro. El Sol, además, puede proporcionar información sobre nuestro padre o la imagen que nos formamos de este. En cartas natales femeninas también indicaría qué tipos de hombres se atraen.

El nativo con el Sol en Leo va a vibrar de manera natural con esta luminosidad creativa. Será generoso, mandón, individualista y honrado. En el caso de la Luna, se tenderá a la exageración y a reacciones teatrales. Habrá facilidad para proporcionar afecto, calidez y entretenimiento a los que le rodean. Dará orgullo por la familia, por el clan. Una maestra que tuve decía que la Luna en Leo auguraba poco dinero. A veces sucede así.

Cuando cae en el Ascendente, el sujeto atravesará experiencias leoninas que lo forzarán a salir al escenario y a recibir aplausos, le guste o no. Familias de artistas, figuras creativas por las que el nativo siente devoción y terror, contactos con el lujo, el teatro, el circo… Se trata de ambientes y vivencias que se repetirán para que el nativo integre las características leoninas dentro de sí.

En Leo, Mercurio es un tanto pomposo, melodramático, activista. Se siente orgulloso de su pensamiento; le interesa la justicia y la moralidad aunque como todo arquetipo fijo, puede volverse dogmático e intolerante. Algunos autores declaran que este Mercurio se encuentra en caída.

Venus en el signo del león se comporta romántico, pasional, posesivo, arriesgado y un tanto estrafalario. Ojito que aquí Venus, además del toque hedonista, puede airear su lado perezoso: el nativo sólo piensa en pasarlo bien y prefiere no dar ni un palo al agua. Para eso está la corte de súbditos, para que trabajen ellos.

Marte en Leo puede resultar muy donjuanesco. También funciona como gran motivador de equipos; un apasionado por el juego, los deportes y la competición. Magnético, dominante, noble. Mal aspectado con Neptuno podría indicar ludopatía. Cuando cae en Leo, Júpiter se muestra exuberante, magnánimo, pintoresco, con gran talento para la enseñanza en adolescentes. Como la energía de Papá Júpiter es expansiva, el nativo puede sufrir de sobrepeso o del corazón. De Saturno en Leo se dice que está en exilio, vamos, que está regular: le cuesta exteriorizar sus sentimientos, bloquea su espontaneidad y tiene un alto sentido del honor. Persona muy fiable. De maneras un tanto anticuadas.

Pasemos ahora a los planetas transpersonales: Urano anduvo por Leo desde 1955 hasta 1962 y algunos autores lo relacionan con la caída de jefes de estado, reformas educativas y una liberación en las relaciones amorosas. También aquí se halla en exilio. Neptuno atravesó Leo desde 1916 a 1929 y, para algunos, se encuentra exaltado. Con esta posición la creatividad alcanza cotas sublimes. Se fusionan ideales románticos, fantasía e imaginación. Por último, Plutón pasó por Leo desde 1938 a 1957. Esta es la generación de mis padres y de muchos de los vuestros: se trata de un Plutón lleno de fuerza y voluntad, tirano y orgulloso, a cargo de sus hijos y de los hijos de sus hijos. Son los abuelos-todo-terreno.

Como no podía suceder de otra manera, os preparé una super lista con un montón de Leos famosos. Fijaos que están por todos lados y cuánto les gusta un escenario. Así, vamos a empezar con el mundo del cine: actores como Robert de Niro, Schwarzenegger, Cantinflas, Eduardo Noriega, Robert Redford y Antonio Banderas. Entre las actrices podemos enganchar con Melanie Griffith, Halle Berry, Audrey Tatou, Paula Echevarría y Leonor Watling. Y entre directores vamos a encontrar a genios como Hitchcock, Kubrick y Polanski.

Si saltamos a la música descubrimos a Madonna -leonina como ninguna-, Mick Jagger, Whitney Houston, Carlos Vives, Caetano Veloso y a nuestra honesta Isabel Pantoja. Tenemos a Fernando Alonso en el deporte, junto a Schweinteiger. En la política la lista se prolonga indefinidamente: Zapatero, Obama, Bill Clinton, Chávez, Fidel Castro, Hollande, Le Pen y, la todavía más honesta, Ana Botella. Y como adoro la literatura mencionaré a Lovecraft, J. K. Rowling, Dorothy Parker, Ray Bradbury, Isabel Allende, Herta Müller, Bukoswki y Emilio Salgari.

Por último recordar a otros personajes como Napoleón, Coco Chanel, Simón Bolívar, Pina Bausch, Jung y Andy Warhol. Y ya no doy más nombres.

Genuino, imparable, ambicioso, Leo no soporta la rutina ni el tedio y deberá aprender a dominar su fuerte entusiasmo y ese enfoque juvenilmente melodramático con el que atraviesa la vida. Entre sus profesiones se encuentran aquellas donde pueda gobernar, estimular al grupo, expresarse de manera libre y ser reconocido por ello. Así, Leo será un excelente director, productor ejecutivo, jefe o freelance. Le servirán las actividades que lo suban al escenario: músico, actor, político, profesor. O aquellas relacionadas con deportes de riesgo. También podría trabajar como pediatra o cardiólogo.

Rige a los monarcas, las estrellas, el verano, los girasoles y las mimosas. Junto con Aries y Marte puede signaturar el fuego, las hogueras, los incendios, la sequía, el terral y la canícula. Como vimos, en el cuerpo nos remite al corazón pero también a la aorta, al plexo solar y a la columna vertebral. Muchos Leo son calvos pero si aparece en la Luna o en el Ascendente, surge la melena rizada, abundante, leonina y preferiblemente rubia o clara.

Leo signatura a los niños pero sobre todo a los adolescentes. Las canchas de baloncesto. El instituto. Los campamentos. Los recreos y los parques. Las norias, las ferias, las casas de apuesta, los casinos y la lotería. Las leonas y leones. Los pavos reales. Tiene que ver con la farándula, el mundo del famoseo, el dejarse ver y ostentar. Rige también la firma del artista. La obra que -que aunque no valga un duro- por tener estampado el nombre del creador cuesta una fortuna.

Los flechazos, el flirteo, las mariposillas en el estómago, las escenas melodramáticas entre pareja con lágrimas y luego mucho amor. Los naranjos y limoneros. El color amarillo-anaranjado. El dorado. El oro. Las joyas. El lujo y lo exagerado. La pereza del calor. El sofá. Los picnics. Los sitios luminosos. Los focos. Los aplausos y los vítores. Las ovaciones -también son neptunianas. La playa, los domingos, las vacaciones y mucho de aquello que se hace por vocación o en el tiempo libre.

El histrionismo, la soberbia, la pose, el orgullo. La suerte y la juerga. La moda y el glamour. La emancipación temprana del hogar familiar. El mago con varita, chistera y conejo. Los paneles solares. Junto a Venus y Tauro, se relaciona con la autoestima. La arteterapia y muchas de estas corrientes terapéuticas que se enfocan en sanar o reconciliarnos con nuestro niño interno.

Aquí van ya las felicitaciones para esos Leo: empiezo por las dos Elenas, Jorge, Frau Durán, Patry y Curro. Sigo por los tres Alejandros, Rodrigo, Paloma-Paloma! y Loli. Nacho y Olga, always in my heart. Fabio Ciccius, Julius Pelotazius y Genevieve, rubia platino. Del otro lado del charco quisiera mencionar a Luisito, Sam, Marcos, We love Elli y Colourful Rachel. Y por supuesto a Fulvia, esa alma libre violinista. A vosotros -y a todos los Leo- mis mejores deseos y un cojonudo retorno solar.

Durante un mes y hasta el 23 de agosto, el Sol viajará por este monárquico arquetipo invitándonos a expresarnos de manera espontánea, creativa y optimista. A sentirnos la estrella de nuestra propia película. Y a actuar desde el corazón.

Y ya sí que me despido, que menuda lata os he dado.

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Que tengáis muy buena semana. Rujáis mucho. Lo paséis super requetebien.

Emilio P. Millán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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