En Berlín, drogas mil (Parte II)


Otro fin de semana se me echó encima, aquí en Berlín, y todavía no hice planes. Cuestión de improvisar. El finde pasado me estrené en Griessmühle, un garito de Neukölln, con una fiesta loca que aguantaba del sábado a lunes. Nada de colas para entrar, esta vez, pero sí mucha gente de requetevuelta y media…

Apenas pisé el local, me encontré  a un tipo inconsciente que yacía en el suelo. Lo custodiaban dos amigos de cara contraída. Uno de ellos pretendía hacerse entender en inglés con el de seguridad. El tipo del suelo tenía los brazos y piernas estirados, como si quisiera abarcar la mayor superficie posible. Quizá esa había sido su intención, antes de colapsar.

Varios pasos adelante, otros jóvenes habían sentado a un muchacho y batallaban por espabilarlo. Mientras uno le sostenía la cabeza, otro le derramaba agua sobre el rostro y otros intentaban subirle los pantalones. Tarea difícil, pues el muchacho se sacudía y pataleaba con violencia. De su boca surgían suspiros de ultratumba. Los ojos le giraban fuera de órbita.

Pronto me cansé de husmear. Algún conocido levantó la mano para saludarme y olvidé el asunto. Estoy en Berlín. Estoy de fiesta. Son cosas que pasan.

El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría

Lo escribía el poeta William Blake, a finales del siglo dieciocho, en su obra El matrimonio del cielo y el infierno. Más de doscientos años después, la cita resuena todavía en mi cabeza, cuando salgo de fiesta. Si en el artículo de la semana pasada repasábamos la cocaína y el speed, en esta entrega ampliamos la lista de las drogas más apreciadas por la cultura clubbing berlinesa. Sin morales. Ni etiquetas. Por el mero placer de informar.

Empecemos pues:

3. Ketamina (keta, K, Kit Kat, special K)

La ketamina es una droga relativamente moderna. Se sintetizó por primera vez en 1962, como un derivado liposoluble de la fenciclidina (PCP). Tres años después se lanzó como agente anestésico bajo los nombres de Ketalin, Ketalar y Ketina -para uso humano- y el Ketaset -para uso veterinario-, una apreciación poco relevante cuando te la vas a meter.

Es un líquido translúcido que, como medicamento, se distribuye en soluciones inyectables. En la disco, lo normal, es consumirla esnifada en polvo blanco, pero que conste que te la puedes inyectar. De hecho, también puedes fumarla o metértela por el culo. Por opciones, que no sea.

ketamina uso veterinario 2

Ketamina: ni para tu perrito ni tu gatito, sino para tu culito.

Cada viaje de ketamina obliga a improvisar y ahí reside su magia. Distorsiona los espacios, malea el sentido del tiempo y sientes que el cuerpo ni te pertenece. Te enreda en conversaciones absurdas con los colegas y, si consumes la cantidad suficiente, te regala un buen surtido de alucinaciones.

Tita Keta se muestra tan generosa porque interactúa con los receptores de la N-metil-aspartato (NMA) y con receptores nicotínicos, muscarínicos, opioides y monoaminérgicos. Lo que hace es generar una anestesia disociativa, es decir, interrumpe las vías cerebrales de asociación y produce bloqueo sensorial. Vamos, que te pega un superviaje de la hostia. Ojito que ataca al tracto urinario y su consumo prolongado puede dar problemitas para ir al baño. Sé de más de uno que se ha meado encima con el colocón.

Para su comercialización, la ketamina se corta sobre todo con paracetamol y lactosa. Si buscas pureza, cocínala tú mismo. El proceso es sencillo, nada que ver con el engorro de la cocaína. Busca a un colega médico/veterinario que te regale los frasquitos o la receta de Ketalin, de Ketaset… del que sea. Vuelca el contenido en un plato, mételo en el microondas a 90º o 95 º C por un ratín y listo. De la evaporación resultarán unas sales cristalizadas. Pícalas menuditas, mejor, y directas a la nariz. Nota gastronómica: Los cocineros tradicionales también pueden prepararla al baño maría.

La ketamina tiene un amplio uso como anestésico en medicina veterinaria. Algunos médicos, como los de esta clínica en Nueva York,  la utilizan como opción contra el dolor refractario -por encima de ese dolor, no hay nada- y para trastornos severos de la mente -bipolaridad, depresión aguda y y PTSD (Síndrome post- traumático, por sus siglas en inglés)- en los que el resto de medicación ha resultado ineficaz. Guardad el enlace en favoritos, pues nunca se sabe.

4. GHB (éxtasis líquido, bote, G).

Algo muy importante a tener en cuenta con respecto al GHB es que de éxtasis tiene bien poco, por no decir nada. Ni éxtasis, ni anfetas, ni gilipolleces: el GHB –ácido gammahidroxibutrico o ácido 4-hidroxibutanoico, por ponernos científicos- es, ante todo, un depresor del sistema nervioso central. Hago hincapié en el dato porque muchos de los desmayos y colapsos presenciados en las fiestas tienen que ver con el mal uso de esta droga. El GHB no mata. Lo que mata es el policonsumo irresponsable.

Una línea bien sutil divide las dosis de efecto excitante de las de efecto sedante. Con el GHB en cuestión de segundos puedes pasar de la empatía y el bailoteo erotizado a un sueño profundo de tres o cuatro horas. Con suerte, todo acaba en un susto. Puede que tus amigos lo pasen peor que tú, si pierdes el conocimiento.

– Cuatro horas cuidando de mi colega –me contaba Pau en la fiesta-. Ni se movía ni nada. Y ahora, míralo, ahí, disfrutando en la pista de baile.

Así que ya sabes. Nada de combinar GHB con otros depresores: ni alcohol, ni ketamina, ni cannabis. A beber zumito fresco y disfrutar los refregones. Y ni se te ocurra meterte un Válium o un Diazepam.

GHB, producido de manera natural o con ayuda de un disolvente

analisis causa efecto de neuro 2

El GHB presenta analogías con el neurotransmisor GABA

En realidad, los mamíferos producimos GHB de manera natural en nuestro organismo. Aparece también en cítricos y en procesos de fermentación del vino y la cerveza. Aunque no se ha descifrado su función como neurotransmisor, el GHB presenta analogías con el GABA, el principal inhibidor de nuestro sistema nervioso central. Del acoplamiento del GHB con sus propios receptores y con los GABAB surgen sus efectos, que incluyen euforia, sensación de embriaguez, aumento de la temperatura corporal, sensibilización del tacto y estimulación sexual.

El GHB fue sintetizado por primera vez en 1874 pero hasta los años sesenta no se introdujo en el ámbito terapéutico. Durante varias décadas se usó como analgésico, somnífero y para el tratamiento de la depresión. Se administraba entre culturistas, pues estimula la hormona del crecimiento y, al igual que el GABA, es responsable de la regulación del tono muscular. Hoy día el GHB se receta en casos de narcolepsia -un medicamento llamado Xyrem- y de dependencia de opiáceos y alcohol -el Alcover.

Si no se tiene acceso a los medicamentos, lo habitual es sintetizarlo a través de su precursor, el GBL, o gamma-Butirolactonael. Lo encuentras por Internet sin problema como removedor de pintura o disolvente.  Añádele al GBL sosa cáustica y algo de agua destilada. Con un ratito en la cocina ya tienes tu GHB preparado. Necesitarás además un papel indicador del PH para las medidas, que no te pase como a la socorrista de San Sebastián de los Reyes.

La adulteración del GHB no es significativa. Se suele mezclar con algo tan inocuo como agua salada. El riesgo radica en el grado de disolución.

El GHB se ha impuesto en la escena nocturna gay y no-tan-gay de los últimos años. Posiblemente gracias a su bajo precio, los nimios efectos secundarios y, sobre todo, por su potencial afrodisíaco: desinhibición, erecciones prolongadas, orgasmo explayados, ¿quién dice que no?

En algunos círculos, se le conoce como la droga de las violaciones (date rape drug), muy en la línea de la escopolamina o burundanga de Colombia. Varios meses atrás circulaba el rumor de que habían intentado violar a una chica en Berghain. Los gorilas del club se han puesto muy bravos con respecto a la droga: si te descubren con speed o  pastillas, con suerte, te regañan, a lo hermano mayor, la ceja arqueada, una palmadita en la espalda. Pero si te pillan con GHB vas directo a la calle y te prohíben volver al club en una temporada.

Algunos obsesionados con la discoteca levantan las manos al cielo y critican la medida, por drástica. Vamos, chicos, que tampoco es para tanto… Hay que salir de la zona de confort. El verano en Berlín se presta a otros escenarios y consumir GHB en sus parques y lagos puede tener su punto.

5. MDMA  (cristal, éxtasis, M, pastilla, tacha, pirula)

Este clásico ravero no podía faltar. Atentos a su nombre químico: 3,4-metilendioximetanfetamina. De nuevo, un alemán, Anton Kóllisch, fue el primero en sintetizarlo, allá por el 1912, mientras buscaba un compuesto que detuviese el sangrado de los soldados. Desde entonces, se han descubierto otros medios de síntesis para el MDMA, si bien casi todos parten del PMK, un compuesto químico, cuyo precursor (o pre-precursor) es el aceite de safrol. El safrol a su vez, se obtiene del sasafrás, un árbol nativo del este de Norteamérica y del sureste asiático, y se usa en perfumes e insecticidas.

El MDMA pertenece al grupo de las fenitelaminas sustituidas, es decir, que son inducidas químicamente. De manera natural se encuentran en quesos fermentados y en el chocolate. Nosotros también la producimos: cuando estrechamos la mano a alguien, al abrazar, al acariciar, al besar, e incluso si nos lanzan una miradita sexy desde el otro lado de la acera.

A la fenitelamina se la relaciona con el enamoramiento y desencadena una reacción de neurotransmisores que involucra a la dopamina, la norepinefrina, la serotonina y la oxitocina. Nada como un viaje de MDMA para convertirnos en ositos amorosos. De pronto, surge la ocasión perfecta -aunque sean las cinco de la mañana- para llamar a la ex y recordarle que la amamos, para confesarle nuestro deseo más íntimo al camarero o para congeniarnos con aquella persona a la que creíamos caerle mal y que, en realidad, NO TIENE NI IDEA de lo que le estamos hablando.

Alexander “Sasha” Shulgin, aka. Doctor Éxtasis

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Sasha y Ann Shulgin, agustico con el M

Este estado de empatía y plenitud le ganó al MDMA el apodo de éxtasis, Adan y droga del amor (drug love), y la convirtió en una sustancia muy popular en los Estados Unidos. Durante los años setenta y ochenta, un amplio grupo de terapeutas lo suministraba a sus pacientes. El MDMA se distribuía de manera legal en los campus universitarios junto con folletos descriptivos de sus modos de uso y efectos.

La figura clave de este movimiento pro-MDMA fue el químico Alexander Shulgin. Junto con su esposa, Ann, se dedicó a sintetizar MDMA y fenitelaminas similares, comprobando los efectos sobre sí mismos y, luego, sobre pacientes, en terapias individuales y colectivas. Sus obras PHIKAL y THIKAL constituyen dos clásicos de la literatura psiconauta. De verdad, no os perdáis el documental Dirty Pictures, acerca de su vida. Desprende cierto tufillo a hippismo new age, pero el viejito es un tipo super molón y muy inteligente.

Durante su consumo, el MDMA provoca midriasis (dilatación pupilar) y bruxismo (tensión de la mandíbula). Eleva la presión arterial y puede causar disfunción eréctil. Como todo lo que sube baja, los días posteriores al consumo de MDMA se caracterizan por el cansancio, astenia y depresión del juerguista. Nuestros neurotransmisores, que han sido sobreestimulados, nos pasan factura.

precio por pastilla

Precio medio de una pastilla de éxtasis. Polonia, el país más barato.

El MDMA se adultera con cafeína, anfetaminas e incluso m-CCp, un derivado de la Trazodona. Su presentación en cristal debería contener mayor pureza que en las pastillas, pero tampoco es garantía fidedigna.

Mucho ha cambiado desde que se manufactara legalmente. La prohibición y el rígido control del PMK ha llevado a que nuestros químicos echen mano a nuevos métodos de síntesis y corte. A menudo se usa el PKM-glicidato y, hasta aquí, no tenemos queja. El problema es que en algunas pastillas se están colando el PMA y el PMMA, sustancias mucho más baratas y nocivas. El caso de las pastillas Superman ya se ha cobrado más de diez muertos: Inició en el Reino Unido y el pasado mes de abril se estima que causó cinco muertes y provocó la suspensión del Time Warp argentino. Cuidaos de estas pastillas: son triangulares y con el logo del superhéroe.

En la actualidad, el MDMA no tiene usos terapéuticos oficiales. En el 2004 se aprobó en los Estados Unidos un estudio para utilizar la droga en pacientes de PTSD: veteranos de guerra, víctimas de violación y atentados. Se está preparando un documental para el 2017, donde aparecen Shulgin y su esposa. Os paso el link con el trailer.

Mientras esperamos a su estreno, continuaremos informándonos. De eso se trata. Seguro que surgen nuevas drogas, nuevos datos, nuevas curiosidades prácticas que difundir.

Entre tanto, por hoy ya me despido.

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