Cuba para mochileros (y II)


Hace un par de días, compartía en este artículo algunos consejos para visitar y disfrutar de la isla con poquito presupuesto. En esta segunda entrada, vamos a profundizar en otro aspecto muy importante a la hora de viajar por Cuba: el alojamiento.

Empecemos con la teoría:

Para empezar, nos cuelan el rollo de que el hospedaje de los turistas viene regulado y limitado por las autoridades. Tan sólo se nos permite dormir en hoteles y en las famosas casas particulares (hogares en los que la familia habilita un cuarto de huéspedes para obtener un sueldo extra). De hecho, si quieres que un cubano te aloje en su casa, debes informar previamente al gobierno y pagar una tasa por ello, ya que una infracción de la normativa puede acarrearle a tu anfitrión una multa grave o incluso la cárcel. Muy loco.

No sólo eso: el concepto hostal/backpacker (dormir en cuarto compartido, uso de cocina y pagar menos) parece inexistente. Además, la página couchsurfing funciona sólo como plataforma informativa -lo cual ya es algo, porque ayuda a resolver un montón de dudas, pero olvídate de encontrar anfitriones allá. De hecho, el sitio es usado por las mismas casas particulares para publicitarse y captar viajeros ingenuos. Ojito con sus ofertas.

OK. Hasta aquí la teoría. Ahora pasemos a la práctica

En mi caso, como la mayoría de los mortales con poco dinero, tiré de casas particulares durante casi todo el viaje. Resulta una opción económica; es, sin duda, la más accesible y te permite conocer familias muy enrolladas -cómo olvidar, por ejemplo, ese delicioso potaje de alubias en Holguín y a la patrona, con sus setenta años, que, mientras me servía, opinaba: Aquí no tendremos dinero pero reír, se ríe un rato.

Las casas particulares son comunes en la mayoría de las ciudades. Existe cierta polémica con el asunto: que si realmente se coopera con la familia, que si el dinero va para el gobierno, que si así nuestro viaje es más justo, equitativo, etc. Porque Cuba es bien ambigua y no hay un sí o un no tajante para cada tema. Cuanto te alojas en una casa particular, parte de lo que pagas termina en el estado, que demanda unos exigentes impuestos. De hecho, más de un padre de familia te repetirá la misma historia con aire sufridor, Y es que no es fácil, dirán, De verdad que no es fácil-, pero tan mal no debe funcionarles el negocio cuando descubres hogares con dos teles de plasma, ordenador portátil y en fase de ampliación de la tercera planta para acomodar más viajeros. Es cuando uno empieza a cuestionarse si todo lo que le cuentan es cierto. Os lo vuelvo a decir: Cuba es muy ambigua.

¿Los precios? Varían, según ciudad, temporada y el morro que le eches. El cubano siempre codiciará tu dinero y tú siempre te empeñarás en gastar un poquito menos. En cualquier caso, que el buen sentido del humor nunca falte y atrévete a negociar de manera abierta y espontánea, pues en absoluto está mal visto y, para eso, los cubanos son bien relajados. Yo pagué desde 17 CUC por un cuarto en Holguín hasta 12 CUC en Trinidad, siempre con el desayuno incluido. Para entonces, además, ya viajaba con Coco, una chiquita holandesa, así que dividíamos el precio entre los dos, lo cual abarató aún más el viaje. También escuché otras historia de viajeros que pagaban entre 20 y 25 CUC la noche y, encima, los propietarios los engatusaban para que comieran en la casa. Creo que conocer el idioma supone una diferencia brutal -estos chicos siempre eran ingleses, suecos o alemanes y se la metían dobladas. De todas formas, os digo: el truco es regatear sin vergüenza con una sonrisa en la cara. Y si, además, sois dos los que viajáis o conocéis a alguien on the road con quien juntaros, pues mejor que mejor.

Vamos ahora con los casos excepcionales.

En Moa (no la visitéis, no hay nada allí, aparte de níquel y tierra roja), me quedé atascado cuando viajaba dirección a Baracoa. No encontraba ni una casa particular. Sólo existía un hotel en lo alto de la colina. Sin embargo, con ayuda de un conductor de bicitaxi, desdentado y borrachuzo, alcancé a dormir en una casa por horas (un picadero, destinado sobre todo a los marineros que pasan por el puerto de la ciudad). El dueño, idéntico, por cierto, a mi tío Paco, accedió a alquilarme un cuarto por toda la noche a cambio de 10 CUC. Evidentemente, sacó su ganancia, pero yo dormí cómodo, vimos la tele un buen rato y la esposa me preparó un desayuno estupendo a la mañana siguiente.

En Santiago, Andrés, un mallorquín de origen valenciano, me narró cómo pasó la noche en casa de un cubano que apenas había conocido después de ir a cazar jutías (un mamífero parecido a una rata, endémico de Cuba) y que no lo cobró ni un duro. De hecho, conforme transcurrían mis días en la isla, fue aumentando el número de cubanos que me invitaba a su casa -para aquella o una próxima visita- y ninguno parecía temer las represalias del estado o tener planeado acudir a una oficina para dar el aviso.

Algo parecido debe sucederle a Jesús, un miembro muy activo de couchsurfing, que continuamente hospeda viajeros en La Habana. Lo conocí junto a uno de sus huéspedes en El Chanchullero, local de la capital, en la calle Brasil y punto de encuentro habitual para los eventos de la plataforma. El bar-restaurante bien podría existir en cualquier destino playero de Tailandia o España, con un público viajero joven y ávido de alcohol. Los precios son para turistas pero los platos se sirven copiosos (el más popular es el revuelto de camarones). Jesús se encarga de organizar encuentros entre miembros de couchsurfing, participa a menudo en los foros y, quizá, si le envías una solicitud, te hospeda en su casa gratis.

Nosotros en La Habana encontramos hostales. Tres, en total, dos en la calle San Miguel y el tercero en la Hospital, junto al callejón de Hamel (famoso por sus espectáculos de rumba los domingos, no os lo perdáis). En este último, el Hostal Hamel, regentado por los viejitos Wilfredo y Magnolia, me alojé durante una semana. El lugar ofrece lo básico, las literas chirrían, las hormigas marchan por la cocina y el agua de la ducha se calienta a su antojo, pero el precio es único, 5 CUC. Además, los dueños son unos hippies dispuestos a darte los mejores trucos para que nadie se aproveche de ti. La estancia en el hostal supuso la etapa final de mi viaje y pude conocer a otros viajeros excepcionales: Silvia, estudiante de cine, que había llegado a Cuba en velero, filmando una travesía inaudita: un programa náutico de reinserción de marginados; Nevzat, oriundo de Estambul, que rondaba el medio siglo, trabajaba la mitad del año como guía en su ciudad natal y el resto se lo pasaba viajando; o Alfredo, el argentino farmacéutico, que culminaba su aventura en la isla caribeña, después de año y medio recorriendo Latinoamérica.

Coco se quedó en uno de los hostales de calle San Miguel. La noche salía a 10 CUC pero resultaba fácil entender por qué: el local parecía recién renovado, un en el tejado bar ofrecía bebidas y música y los letreros se anunciaban en diferentes idiomas. Yo no hubiera cambiado por nada en el mundo mis diálogos matutinos con las hormiguitas pero ahí os quedan los otros hostales para que escojáis.

En cualquier caso, como veis, las guías y más de uno os contarán lo que quieran, pero vosotros ni caso. Que opciones siempre vais a tener.

Y así termino esta breve guía de consejos. No lo dudéis: un viaje mochilero por Cuba es posible. No perdáis la sonrisa, sed tolerantes con el de enfrente (¿quién sabe si la situación ocurriera a la inversa?), preguntad TODAS las veces que sea necesario y controlad vuestros CUP y CUC. El resto es azúcar, logos del Che, críticas contra el gobierno y sensuales movimientos de cadera.

No os dejará indiferentes. Y más de uno seguro que deseará volver 🙂

Mil gracias por leer.

 

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¡Participando aprendemos todos!

5 ideas sobre “Cuba para mochileros (y II)

  • Rita Arguedas

    Hola

    Querido Viajero, quiero preguntarte , por favor si puedes darme el apellido o número de contacto de Jesús el , también pertenezco a la comunidad, pero no lo ubico por la página de Couchsurfing Cuba.

    Saludos y buenas vibras desde Perú

    • Mochilastrológica

      Buenas! Pues no recuerdo bien el apellido de Jesús. Creo que su perfil en CS es o era Papacito Bach -él es MUY conocido en la comunidad de couchsurfing. Quizá los dueños del Hamel Hostel te pueden ayudar, pues tenían mucho contacto con él. Saludos y vibras para ti también, esta vez desde Tailandia.

  • Alberto Keb

    Me has sacado una sonrisa con estas dos publicaciones sobre Cuba y a decir verdad me quedó feliz y tranquilo por lo que encontraré en la isla. Viajo solo 8 días a Cuba en Noviembre y la verdad ya me están entrando los nervios y la angustia. “¿El presupuesto que llevaré es suficiente? ¿Qué pasa si me quedó sin dinero? ¿Cual será mi itinerario?” Y muchas otras preguntas vienen a mi cabeza. Ahora ya con lo que escribes me quedo más tranquilo y lo que realmente debo de hacer es disfrutar. Por cierto ¿Recomiendas Holguín?
    Mi ruta hasta ahora es: Habana (3 días), Pinar del Río (1 día), Cienfuegos (1 día), Trinidad (2 días), Habana (1 día) No se si cambiarlo por Pinar en vez de Holguin. Busco principalmente playa y tranquilidad.

    Muchas gracias y saludos desde México 🙂

    • Mochilastrológica

      En Holguín pasé dos días. Tampoco es el sitio más fantástico de la isla pero me atendieron dos señoras octogenarias en su Casa Particular y sus charlas ya eran una delicia que justificaban la visita.

      Además, se celebraba no sé qué aniversario en la ciudad y había obras de teatro y de danza super modernas y gratuitas. Vamos, que me lo pasé genial. Al final, la isla, la mires por donde la mires, siempre te va a sorprender. Pinar es más turístico, mejor organizado para hacer cosas, eso sí. Ya depende de lo que busques.

      Tranqui, que te lo vas a pasar super genial.

      Muchas gracias por escribir y saludos hasta tu hermoso país.