Cuba para mochileros I


Apenas salí de Cuba y me propuse escribir un artículo con algunos datos prácticos para aquellos que, como yo, viajamos con el presupuesto reducido, disfrutamos de la buena aventura y nos pasamos los consejos de la Lonely Planet por las narices y otros plurales. Durante mi estancia en la isla coincidí con mochileros bloqueados, de mal humor y hasta arrepentidos que temían que los precios cubanos desbaratarían sus planes. Así que deduzco que este texto resultará interesante, útil y ayudará a espantar las preocupaciones de los futuros visitantes. Porque seamos honestos: Cuba no es cara.

Por supuesto, esto va a depender de con qué país lo compares -tu país de origen, por ejemplo, o de dónde desembarcas- pero déjate de rollos: Cuba NO es cara. Es más, puede resultar absurdamente barata. Yo la recorrí durante cinco semanas –tiempo máximo que me marqué, acojonado con mi escueto presupuesto- y cuánto me arrepiento de no haber permanecido un buen rato más. Y es que Cuba mola. Y si aun no os habéis enterado: NO es cara.

Tu primera tarea importante, querido mochilero -incluso antes de pisar la isla,- es sintonizar con el absurdo cubano y su doble circulación de monedas. El hábil manejo de estas determinará tus cuentas al final del viaje.

Por un lado, existe el CUP, o peso cubano o nacional, utilizado por los locales en su día a día, ya sea para compras, transporte, sueldo, las cuentas en la cartilla de racionamiento, etc. Y, por otro, circula el CUC, o peso convertible, destinado ante todo a operaciones con turistas y cubanos pudientes, y exclusivo en zonas de resort como Varadero -destino que al mochilero clásico poco le va a interesar, de no ser para pasar por el aeropuerto.

A fecha de hoy, 1 CUC equivale a 23 CUP. Y aquí es donde empieza el chiste porque, dependiendo de tu picardía, necesidad y tesón, te puedes montar un recorrido por la isla pero que muy económico. Y es que las matemáticas no aman, pero tampoco fallan.

Para que entiendas de qué te hablo, empecemos con un ejemplo bien ilustrativo: Recién aterrizas en La Habana. Cambia, si aún no lo has hecho, algo de tu dinero en pesos de ambas divisas. No te preocupes, sólo un poco. Ya tendrás luego tiempo de cambiar mejor en una CADECA o casa de cambio. De momento, en el aeropuerto consigue algo de CUC y consigue algo de CUP. Entre tanto, verás que ni siquiera te has recuperado del impacto del calor y la humedad guasona de la isla cuando ya tienes a una jauría de taxistas ofreciéndote traslado al hotel o a donde haga falta. El precio de este viaje oscila entre 20 y 25 CUC. No lo encontrarás más barato y, encima, ya habrás regateado hasta la muerte. Si preguntas por un bus metropolitano o cualquier transporte más asequible, los conductores te mentirán como perros. Hasta la muchacha del kiosco de turismo ocultará la verdad: Sólo es posible llegar a La Habana en taxi, te dirá con cadencia mimosa.

Pero la realidad es bien otra. ¿O cómo crees que se mueven el resto de mortales que no son turistas en la isla? Sal del aeropuerto, camina hasta la primera carretera y pregunta a quien te cruces: puede que tengas que insistir con varios hasta conseguir la información, pero alguno acabará por contarte cómo, a poca distancia, por la carretera principal, pasan buses de línea y taxis colectivos, TODOS rumbo a la ciudad. El precio del bus es 40 centavos de peso nacional, una suma tan ridícula que el cubano redondea y paga un CUP completo sin atender al cambio. El taxi colectivo sale por 20 CUP. Y ahora te dejo unos minutos para que hagas las cuentas.

¿Listo? ¿Rumbo a La Habana?

Una vez en la capital, si te apetece, agarra un bicitaxi o un taxi hasta la puerta del hotel y deja que te timen, pero para entonces ya habrás ahorrado un buen tirón de pesos que podrás pulirte en maracas o en ron.

¿Has entendido el juego? Se repetirá en un sinfín de situaciones: CUC o CUP, CUP o CUC. Se trata de estar muy pendiente y, en realidad, tú siempre decides. Así, mientras turisteas por La Habana:

  1. Puedes partir hasta las Playas del Este con el jump off bus que sale del Capitolio, a 5 CUC, o apretarte en la guagua por 2 CUP, ida y vuelta.
  2. Puedes almorzar una pizza básica -5 o 10 CUP-, acompañada de un refresco o jugo de frutas -2, 3 CUP- o tirar la casa por la ventana y pagar 10 CUC por un plato de pasta o una pizza más elaborada -aunque es cierto que después de dos semanas a base de bocatas de tortilla y pizzas con tomate y queso, algo de variedad se antoja.
  3. Puedes disfrutar de un mojito en La Bodeguita del Medio, rodeado de turistas sonrosados y carteristas profesionales, a 7 CUC la mezcla; o un daiquiri en el Floridita, emulando a Hemingway, también al mismo precio; o conformarte con un humilde mojito a 10 CUP en la terraza de la Casa Balear, en el Vedado. Este local, por cierto, es más que recomendable, aunque los fines de semana no se quepa. En cualquier caso, en lugar de cócteles, si te quieres sentir como un verdadero cubano, nada mejor que compartir varios planchaos (tetrabricks de ron a precio irrisorio) en el Malecón, disfrutando los ritmos de los músicos ambulantes.

Así que mi consejo más directo es tener cambio de ambas monedas y, antes de actuar, indaga, pregunta, compara, pues siempre podrás encontrar una nueva opción más allá de la oficial. Por supuesto que el CUC o peso convertible conlleva habitualmente eficiencia, economía del tiempo y más variedad gastronómica, entre otras comodidades. Pero también te aseguro que viajar a las Playas del Este en la guagua con sus dos hileras para viajeros –los que desean sentarse o ir de pie-, su chófer que flirtea con cualquier muchacha arrimada a la palanca de cambios mientras insta a los pasajeros a apretarse y el jolgorio cubano habitual, donde se bromea, se protesta y hasta se canta sobre el chiste trágico del país, no puede compararse en valor con un trayecto organizado con aire acondicionado y espacio para estirar las piernas.

Es pues, sobre todo, al moverte entre ciudades, donde tu bolsillo acusará tus decisiones. Existe esa idea generalizada que obliga al extranjero a viajar con un determinado tipo de transporte: taxis autorizados, buses de la compañía Astra, etc. Estos servicios ofrecen tarifas para turistas, a pagar en CUC, pero en realidad, el cubano dispone de otras tantas opciones que cualquier puede usar con total libertad. En mi caso, me crucé la isla principalmente en camión, jeep y guagua. Sólo una vez utilicé el Astra, y se trató de un trayecto de 12 horas nocturno desde Santiago a Trinidad, ahorrándome así el alojamiento. Una vez viajé en taxi, de Cienfuegos a La Habana. El taxi, si cuentas con el número apropiado de personas, deviene más barato y cómodo que los buses Astra, así que tenedlo en cuenta cuando os organicéis. Además, os recogen de la casa, y sus colores y el paseo bien merecen unas fotos.

Si te decantas por la variante cubana, te ahorrarás tus buenos pesos, pero ten en cuenta que implica harta dosis de paciencia, repetidos madrugones (los camiones parten a horarios furtivos) y un culo pero que muy bien entrenado. Claro que la recompensa no sólo se mide por lo económico. Te aseguro que la experiencia será mucho más mágica, genuina y enriquecedora.

De acuerdo, de acuerdo, me responderéis. Nos ha quedado muy claro. Lo hemos entendido ¿Pero qué pasa con el tema del alojamiento?

Pues ese es otro tema bien relevante y que también afecta al bolsillo, pero como sé que vais con prisa, lo dejo para el otro post.

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